Los lunes, revista de prensa y red

“`Habrá Gobierno de PP-C´s o no habrá Gobierno en Madrid´”, de Carmen Morodo, “Siete veces más azul que naranja”, de Pablo Gómez, y “Siete razones por las que ‘1984’ podría ser 2019 y nosotros sin enterarnos”, de Alfonso Basallo

( Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 12) (*)

`HABRÁ GOBIERNO DE PP-C´S O NO HABRÁ GOBIERNO EN MADRID´

Artículo de Carmen Morodo publicado en La Razón el pasado día 12

Vox ejecutó ayer el primer movimiento de calado para desestabilizar la negociación entre PP y Ciudadanos. Lo hizo en Madrid, donde lo que ocurre tiene efectos seguros en las demás negociaciones en marcha en Castilla y León o Murcia, por ejemplo. Para ello, el partido de Santiago Abascal cambió de criterio y de no hacer causa con estar en los gobiernos pasó, en pleno cierre de la negociación de la composición de la Mesa de la Asamblea de Madrid, a filtrar que había llegado a un acuerdo con el PP, que estaba firmado por los dos partidos, para entrar en el futuro Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso. Ciudadanos esperó a que terminase la votación por la que resultó elegido su candidato como presidente de la Asamblea de Madrid, Juan Trinidad, para amenazar con levantarse de la negociación.

El «papel» que Vox asegura haber firmado con el PP para entrar en el Gobierno de Madrid, según desveló con toda intención su líder en la región, Rocío Monasterio, es un documento base para abrir la negociación con los populares, a dos, porque Ciudadanos sigue sin aceptar una mesa a tres como exigen los de Abascal. Aunque sí hayan negociado con ellos, en concreto con el líder en la Comunidad de Madrid de Ciudadanos, Ignacio Aguado, como refleja la nueva foto de la Mesa de la Asamblea de Madrid. Aunque Aguado no haya querido posar con Monasterio.

En ese documento acordado con el PP, Vox consigue que se recoja de cara a la negociación de la composición del nuevo Gobierno regional el compromiso de «respetar la proporcionalidad» de sus escaños. Un principio que Díaz Ayuso ha introducido por cierto en los últimos días en su discurso. A él se refirió, por ejemplo, en la entrevista con Carlos Alsina, en Onda Cero, del pasado lunes, para marcar el guión en las horas clave para cerrar el acuerdo de la Mesa de la Asamblea regional.

Esto, según el PP de Madrid, implica abrir la puerta a que en la negociación sobre la conformación del nuevo Gobierno regional se debata sobre la posible entrada de Vox en entes autonómicos o en segundos niveles de la Administración, y también que ese «criterio de proporcionalidad» se tenga en cuenta en la negociación de los Presupuestos. Ante la reacción airada de Ciudadanos, Génova precisó a este periódico que en ningún caso «se sentarán en el Consejo de Gobierno» los representantes de Vox. «Habrá un Gobierno PP-Cs o no habrá Gobierno. Es así de sencillo. Porque no lo queremos nosotros y porque no lo quiere Ciudadanos. Así de sencillo. Y pueden votarlo o explicar que Errejón será vicepresidente económico de la Comunidad de Madrid como alternativa. Les corren a gorrazos».

Más allá del pulso politico, resulta llamativo que en ese documento base pactado por PP y Vox, que ayer amenazó con incendiar el diálogo, los negociadores de Abascal sí hayan hecho causa con la exigencia de que se incluya este principio del «criterio de proporcionalidad», que es lo mismo que pedir su parte en el reparto del «pastel», pero, sin embargo, no aparezca ninguna alusión a las grandes banderas programáticas con las que Vox ha marcado su propio terreno en la derecha frente a la «derechita cobarde». Como es su alternativa a la actual política contra la violencia machista, «doméstica» para ellos, la ideología de género o la inmigración.

El presidente del PP, Pablo Casado, terció en la polémica para asegurar que no es el momento de hablar de gobiernos en las comunidades autónomas, sino de sentarse y fijar prioridades, «siendo conscientes de la representación que tiene cada formación».
«La alternativa para la Alcaldía de Madrid es Almeida o Carmena», añadió, en referencia a la propuesta de Ciudadanos de presentar a Begoña Villacís como alternativa al representante popular. «Si otros partidos se quieren presentar, tendrán que explicarlo», añadió. El PP cuenta a su favor con que Vox no apoyaría un acuerdo en el que en el reparto Villacís se quedara con el Ayuntamiento.

Una vez ejecutado el primer trámite, que el bloque de derechas se garantice el control de la Asamblea madrileña, la negociación de la Alcaldía pasa a ser tema central de la negociación. El PP tendrá que gestionar las conversaciones de la misma manera que está haciendo Ayuso para al Gobierno regional: como interlocutor de ambas partes, aunque Vox mantiene que no dará por cerrado nada si no hay conversaciones directas con la formación naranja. Igual que ha forzado Monasterio con Aguado. Ésta sentenció ayer: «Ciudadanos va a tener que olvidar su asquito a Vox para firmar acuerdos». Mientras que Espinosa de los Monteros, Vox, advertía por twitter de que pagarían el precio aquellos que no cumplieran con los pactado.

Madrid condicionará el futuro de las negociaciones en el bloque de derechas en los demás gobiernos autonómicos que dependen de que Cs apoye al PP o al Partido Socialista.

Artículo en: http://www.larazon.es/espana/no-habra-tripartito-en-madrid-OD23757999

SIETE VECES MÁS AZUL QUE NARANJA

Artículo de Pablo Gómez publicado en La Razón el pasado día 12

Los tres partidos del centro derecha sumaron un total de 23.652 concejales en todo el país. De ellos, el 85,9% son azules, esto es, formaron parte de candidaturas del PP.

Albert Rivera planteó el ciclo electoral de abril y mayo como el hito fundacional del nuevo centro derecha. Con el Partido Popular en declive, el presidente de Ciudadanos situó en la sucesión de campañas electorales el momento en el que su partido debía relevar a los de Pablo Casado. La ola naranja frente a la depresión azul.

Concretado el escrutinio, el diagnóstico parece claro: el PP no sólo evitó ser superado, sino que recuperó parte del terreno perdido y se consolidó a nivel territorial como el referente del bloque que conforma junto a Ciudadanos y Vox.

Del análisis de las elecciones municipales, la posición predominante del PP no admite debate. Los de Casado logran siete veces más poder en las ciudades y pueblos del país que Cs. Los tres partidos del centro derecha sumaron un total de 23.652 concejales en todo el país. De ellos, el 85,9% son azules, esto es, formaron parte de candidaturas del PP. Se trata de un total de 20.321 ediles repartidos por 16 comunidades –de la comparativa queda fuera Navarra– y de las dos ciudades autonómas. Frente a ello, el músculo de Ciudadanos en el ámbito municipal es aún pequeño: lograron 2.788 concejales en 15 comunidades –no obtuvieron asientos en consistorios del País Vasco– y en Melilla. Este total de ediles naranjas representa el 11,7% de los logrados por el centro derecha. Vox sumó 543 concejales en 12 regiones –todas salvo Canarias, Navarra, País Vasco, Galicia y Cataluña– y las dos ciudades autónomas. El porcentaje de los de Abascal dentro de la tarta que comparten con PP y Cs alcanza el 2,3%. De la batalla en los ayuntamientos, el PP salió victorioso en todas las comunidades excepto en Cataluña: los de Rivera lograron aquí el 5,1% de los votos y 238 concejales frente al 3,1% y los 67 ediles obtenidos por las candidaturas locales configuradas por el equipo de Casado. La victoria más contundente para los populares se concretó en Galicia, con más de 30 puntos de ventaja sobre las listas naranjas. En la comunidad gallega, el PP sumó el 33,35% de los apoyos y 1.629 ediles frente al 1,91% y los 33 concejales de Ciudadanos.

De la comparativa bruta de los votos logrados por estos tres partidos, destaca aún más la victoria popular. El PP superó el umbral de los 5 millones de votos, más de 3 millones por encima de Ciudadanos, que en esta ocasión se quedó en las 1,8 millones de papeletas.

En el plano autonómico, las fuerzas entre populares y naranjas se igualan. A pesar de ello, el PP logra casi doblar a Ciudadanos también en este terreno. Entre el 28-A y el 26-M se celebraron elecciones a los parlamentos regionales de 13 comunidades. La suma de PP, Cs y Vox arroja un total de 339 diputados autonómicos. El 58,1% de esos escaños (197) los ocuparán candidatos populares. Ciudadanos tendrá 105 (30,9%) y Vox sumará otros 37 (10,9%). En términos de apoyo popular, el PP sacó de ventaja a Cs más de un millón de papeletas en las autonómicas: 2,9 millones frente a 1,9. En el cara a cara autonómico entre Casado y Rivera, muchas encuestas apuntaban a que el «sorpasso» naranja se vería materializado en varias regiones pero en ninguna se concretó. En las tres en las que este «sorpasso» se quedó más cerca fueron Madrid, Asturias y Comunidad Valenciana. En la primera de ellas, la disputa entre Isabel Díaz Ayuso (PP) e Ignacio Aguado (Cs) se resolvió por menos de tres puntos de distancia. Los populares cosecharon el 22,21% de los votos y 30 diputados y el partido naranja el 19,42%, con 26 asientos en la cámara de Vallecas. En la Comunidad Valenciana, las elecciones tuvieron lugar en abril y el margen entre ambos partidos fue mínimo: 18,88% para el PP –traducido en 19 escaños– y 17,45% para Ciudadanos, que valen 18 asientos en las Cortes de la capital del Turia. En Asturias, la distancia fue de cuatro puntos. En el otro extremo, se encuentran Murcia y La Rioja, en las que la victoria de las listas del PP sobre las de Ciudadanos superaron los 20 puntos porcentuales.

Artículo en: http://www.larazon.es/espana/siete-veces-mas-azul-que-naranja-OD23757797

SIETE RAZONES POR LAS QUE ‘1984’ PODRÍA SER 2019 Y NOSOTROS SIN ENTERARNOS

Artículo de Alfonso Basallo publicado en Actuall el pasado día 10

Estremece comparar lo que estamos viviendo en la España de 2019, con lo profetizado por George Orwell en la novela, “1984”, publicada hace ahora 70 años. Y no nos referimos solo al Gran Hermano -al verdadero, no el folclórico de Tele Cinco-, sino a otras cosas no menos inquietantes.

George Orwell (1903-1950) se refería en su famosa distopía a la dictadura comunista. El escritor sabía de lo que hablaba, él mismo era socialista -pero rabiosamente antiestalinista- y escribió la novela recién terminada la II Guerra Mundial, cuando el Telón de Acero soviético cayó sobre media Europa; y Mao teñía China de rojo.
Lo paradójico es que el terrible futuro que describe se puede aplicar casi al pie de la letra al Occidente democrático de principios del siglo XXI. Hay al menos siete inquietantes paralelismos entre la novela y la realidad actual. Siete razones por las que ‘1984’ podria ser 2019.

1.- Porque el Ojo se cuela por las pantallas

La sensación de estar permanentemente vigilados, ficción en ‘1984’, es realidad en 2019. En un ensayo reciente, 1984 and Philosophy. Is Resistance Futile?, de Di Nucci y S. Storrie señalan que al Ojo del Big Brother le sustituyeron la televisión y el video, pero eso era nada comparado con los ordenadores y sobre todo con los smartophones, que sirven para “formar” a los ciudadanos y a la vez para vigilarlos. La invasión de la intimidad, la hipnosis audiovisual, el control de las mentes a través de las pantallas… Todo estaba ya profetizado en la novela de Orwell.

Años antes de Neil Postman (Divertirse hasta morir) o Giovanni Sartori (Homo videns), el escritor inglés dejó dicho: «La televisión y el adelanto técnico que hizo posible recibir y transmitir simultáneamente en el mismo aparato, terminó con la vida privada. Todos los ciudadanos (…) podían ser tenidos durante las veinticuatro horas del día bajo la constante observación de la policía y rodeados sin cesar por la propaganda oficial, mientras que se les cortaba toda comunicación con el mundo exterior».

2.- Porque el Big Data puede convertirse en el Big Brother

El Big Data es un arma de doble filo. Maravilloso crisol de información que puede traducirse en progreso tecnológico y prosperidad económica, pero también en invasión de la intimidad y control totalitario. Lo ha advertido el historiador de moda, el gurú isreaelí Yubal Harari, autor de libros como Sapiens: la tecnología puede favorecer la tiranía (como detalla en un artículo publicado en The Atlantic ).

Sobre todo si el Big Data cae en manos de los poderes públicos. En España, por ejemplo, con la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD), que permitirá a los partidos no sólo mandar propaganda electoral, sino también rastrear datos personales y opiniones sin el consentimiento del afectado. Los partidos pueden hacerse con una base de datos de ciudadanos, ordenados por la ideología, según sus manifestaciones en internet. Podrán conocer qué pensamos, qué aficiones tenemos… lo más personal.

Todo eso lo prohíbe expresamente la Constitución -nadie puede ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias’… pero ¿a quién le importa la Constitución en la España del golpe secesionista, la negociación con terroristas, o la ley del aborto libre de Zapatero? Lo importante es tenernos controlados a todos, y fichados a todos.

3.- Porque no quieren que sepamos, ni que pensemos

Estremece comparar los planes educativos y los programas escolares de hoy en día -en realidad de las últimas décadas- con el proyecto adoctrinador de ‘1984’. El objetivo es que no sepan, que no desarrollen un pensamiento lógico. Para ello es clave acabar con las Humanidades y con los libros. En esto coincide la novela de Orwell, con otras distopias, singularmente con la persecución de los lectores y los libros en Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, o en la propia Un mundo feliz, de Aldous Huxley, donde Shakespeare y la Biblia están prohibidos.

“La ignorancia es la fuerza” es uno de los lemas del Partido, porque la ignorancia evita la aparición del pensamiento crítico y la rebelión contra el orden establecido. Esa ignorancia se consigue persiguiendo el conocimiento y la reflexión, y sumergiendo al ciudadano en un incensante fluir de imágenes y sonidos en permanente cambio. De suerte que, al final, a nadie le interesa la lectura. Como le ocurre a Julia «no le interesaba leer. Consideraba los libros como una mercancía, algo así como la mermelada o los cordones para los zapatos».

4.- Porque pretenden reescribir el pasado, con la Ley de Memoria Histórica
“El que no conoce la historia; toda la vida será como un niño” escribió Cicerón. Y eso es precisamente lo que pretende el Ministerio de Verdad, de ‘1984’. De lo que se trata es de reescribir el pasado, cambiando los hechos y difundiendo la mentira. Décadas antes de que el PSOE sacara la Ley de Memoria Histórica, en la novela de Orwell puede leerse esto: «La mutabilidad del pasado es el eje del Ingsoc [el Partido]. Como quiera que el Partido controla por completo todos los documentos y también la mente de todos sus miembros, resulta que el pasado será lo que el Partido quiera que sea»

O esto otro: «Este proceso de continua alteración no se aplicaba sólo a los periódicos, sino a los libros, revistas, folletos, carteles, programas, películas, bandas sonoras, historietas para niños, fotografías…, es decir, a toda clase de documentación o literatura (…). Diariamente y casi minuto por minuto, el pasado era puesto al día». No hay más que añadir Socialista a Partido, y ya no estamos en la novela ‘1984’ sino en la realidad de 2019.

5.- Porque tenemos Neolengua, una forma de renombrar la realidad y controlar al disidente

Se trata de modificar la lengua para controlar el pensamiento. Se trata de pervertir el lenguaje para dominar el mundo. En esto consiste la neolengua orwelliana. Y es lo que, mutatis mutandis, tenemos ahora ¿Qué otra cosa es, por ejemplo, el llamado lenguaje inclusivo de nuestros días, un forma de retorcer la realidad, para no llamar al pan, pan…?

¿Qué son ciertos eufemismos sino pieles de cordero para disfrazar a lobos como “interrupción voluntaria del embarazo” o “maternidad subrogada”? ¿No es una mentira antropológica y un delirio jurídico eso de “matrimonio homosexual”, como si la posesión del B.O.E. diera al gobernante la capacidad de hacer “círculos cuadrados”?

En eso consiste la tiranía, en reescribir la realidad, renombrar el mundo y ponerlo del revés, borrar la más elemental de las distinciones -varón y mujer-. Usar la neolengua para no dejar piedra sobre piedra. Como se dice textualmente en la novela: “Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron… sólo existirán en versiones neolingüísticas, no sólo transformados en algo muy diferente, sino convertidos en lo contrario de lo que eran”.

6.- Porque el Estado está empezando a sustituir a la familia

Un rasgo definitorio de los totalitarismos es sustituir al padre por el Partido o el Estado: ocurrió en el comunismo soviético -Stalin se hacía llamar “padrecito”-; en el nazismo, o en el maoismo. Quien educaba -y en muchos casos reeducaba- era el Estado. Y la familia era la gran sospechosa.

Lo mismo ocurre en las distopias literarias: la maternidad es perseguida en Un mundo feliz, de Huxley, en la que los partos son considerados como una obscenidad. En ‘1984’ se pretende reducir las relaciones sexuales a reproducción mecánica, suprimiendo el afecto o el placer, y prohibiendo el enamoramiento. Es lo que les pasa a los protagonistas, Winston y Julia.

El objetivo es deshumanizar el sexo, minar la relación hombre-mujer, dinamitar la familia y ponerla al servicio del Estado. De hecho, en ‘1984’ es típico que los hijos denuncien a sus padres por traición al Partido.

¿Les suena de algo?, ¿no les llama la atención que padre y madre hayan sido sustituidos por progenitor A y progenitor B?, ¿recuerdan el proyecto de ley LGTB de Podemos que amenazaba con retirar la custodia a los padres que se nieguen a que sus hijos menores sean sometidos a tratamientos hormonales de cambio de sexo?

7.- Porque la ideología de género pretende redefinir la naturaleza humana
Pero ningún totalitarismo hasta la fecha había llegado al extremo de pretender redefinir la naturaleza y demostrar que los hombres son maleables como arcilla. En eso están las leyes LGTB de la mayor parte de los países de Occidente, a través de una maniobra de intoxicación global, orquestada desde Naciones Unidas y la Unión Europea.

Esas leyes vienen a demostrar que no hay naturaleza, que la realidad es un constructo que se puede desmontar como un rompecabezas y se puede reformar a capricho.
En eso, están siguiendo al pie de la letra el guión de la novela de Orwell. “Te imaginas -dice el personaje de O’Brien- que hay algo a lo que se llama naturaleza humana (…) Pero es que somos nosotros los que creamos la naturaleza humana. Los hombres son infinitamente maleables».

Artículo en: http://www.actuall.com/criterio/democracia/siete-razones-por-las-que-1984-podria-ser-2019-y-nosotros-sin-enterarnos/


(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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