Calidad nutricional, aceite de oliva y NutriScore

Calidad nutricional, aceite de oliva y NutriScore

¡Bienvenidos al nuevo mundo de la ingeniería Nutriscore y los ultraprocesados verdes!, nos dicen los amigos de Directo del Olivar. Y es que, como habrán visto estos dìas en los medios, y ellos aquí nos cuentan, «nuestro querido aceite de oliva virgen extra (AOVE) y cualquiera de los tipos de aceite de oliva han quedado fuera del sistema Nutriscore, y por tanto en sus etiquetas no debe aparecer el famoso semáforo de colores que la Unión Europea está impulsando para que el consumidor final pueda identificar fácilmente la calidad nutricional de un alimento. Veamos porqué y cómo debe ser su composición para que un determinado alimento salga favorecido o perjudicado por este polémico algoritmo.

Para empezar, debemos saber que Nutriscore es un nuevo sistema de etiquetado de alimentos que empezamos a ver en los supermercados, adoptado primero en Francia y progresivamente en el resto de países de la Unión Europea. El logotipo Nutriscore es un semáforo de 5 letras y colores, del verde (más recomendable) al rojo (menos recomendable), que se marca en la etiqueta de los envases con el objetivo de ayudar al consumidor a identificar rápidamente la calidad nutricional de un alimento. Sin embargo, aunque la idea parece buena, lo cierto es que tiene sus fallos como veremos.

Para calcular el código Nutriscore que corresponde a un alimento, sólo hay que aplicar un algoritmo que tiene en cuenta sus calorías y relación de nutrientes en una porción de 100 g (ó 100 ml en el caso de bebidas). Se trata de un algoritmo desarrollado en 2005 por investigadores de Oxford, con el objetivo original de regular la publicidad de alimentos destinados a niños, y que fue validado por la Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido (Food Standards Agency, FSA). En 2017 fue aceptado en el sistema de salud público francés (Haut Conseil de la Santé Publique, HCSP), y progresivamente va a ser adoptado por el resto de países comunitarios. En resumidas cuentas, el Algoritmo Nutriscore, a priori favorece a los alimentos que tienen más contenido en frutas, verduras, fibra y proteínas; y por contra penaliza a los que más calorías, azúcares, grasas y sal tienen, y aquí está el truco como veremos más adelante.

El caso más flagrante de fallo ha sido el del aceite de oliva, al que Nutriscore le otorgaba primero una D, y a continuación una C después de hacer unos ajustes en el algoritmo. Entonces, las autoridades competentes se dieron cuenta de que no tenía sentido perjudicar el consumo de uno de los pilares de la dieta mediterránea, ni más ni menos que el aceite de oliva virgen extra beneficioso para la salud con evidencias científicas reconocidas por la EFSA(Agencia Europea de Seguridad Alimentaria). Por ello, se acordó finalmente excluir al aceite de oliva y otros productos monoingrediente en una situación similar como leche, miel, vinagre, etc. Sin embargo, otros productos bandera de nuestra gastronomía como conservas en aceite (C ó D), queso o jamón ibérico (E) han corrido peor suerte en principio, ya que su valoración Nutriscore tampoco es favorable y siempre están elaborados con más de un ingrediente. Pero el asunto tiene más delito si comparamos estos alimentos naturales con algunos ultraprocesados. Es verdad que Nutriscore no asigna una buena nota tampoco por ejemplo a las galletas tradicionales (E) elaboradas con su azúcar y su sal, pero si eliminamos estos ingredientes y añadimos a cambio edulcorantes artificiales… ¡Magia! Tenemos unas galletas light (A) con una calidad nutricional mejor que la de unas sardinillas en aceite, un queso fresco o un jamón ibérico de bellota.

Recapitulando, la idea es aplicar Nutriscore únicamente a productos procesados como refrescos, dulces, conservas, embutidos, quesos y cualquier otro alimento elaborado con varios ingredientes. Y en principio, no se incluyen en este nuevo sistema de etiquetado:

  • Alimentos frescos: frutas, hortalizas, verduras, legumbres, carnes, pescados…
  • Alimentos de un solo ingrediente: leche, huevos, miel, vinagre, aceite de oliva…
  • Café, té e infusiones de hierbas y frutas.
  • Alimentos en envases de menos de 25 cm2: barritas, chocolatinas, chucherías…
  • Bebidas alcohólicas: cerveza, vino, licores…
  • Platos preparados.

Teniendo en cuenta que casi todo lo que compramos en los supermercados está fabricado por tan solo 10 empresas, nos preguntam: ¿van a dejar de fabricar esos productos ultraprocesados penalizados por Nutriscore? Evidentemente no, y aquí viene el truco del almendruco: sustituir los azúcares por edulcorantes. De esta forma, conseguimos cambiar el Nutriscore del rojo (E) al verde (A) en cero coma… Bienvenidos al mundo de los ultraprocesados verdes donde todo va ser “cero, light sin azúcares añadidos”. ¡Van a ser la envidia de la mayoría de productos naturales y artesanales!

Muchas gracias a los amigos de Directo del Olivar por sus aclaraciones, confiando que la información le haya sido útil para aclarar lo que estos días están publicando los medios.

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Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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