Bodegas Carrascas presenta La Torpe Avutarda Descansa, un vino tinto elaborado a partir de las variedades syrah y tempranillo, cultivadas en cepas de más de 15 años en su finca situada en El Bonillo, Albacete. La ubicación, entre los paralelos 38 y 39 y a más de 1.000 metros de altitud, permite una maduración completa de ambas variedades en un entorno de clima continental con fuerte influencia mediterránea. El Bonillo (Albacete) da vida a esta etiqueta ya reconocida por las principales guías y certámenes internacionales.
La vendimia manual en pequeñas cajas garantiza la llegada de racimos intactos a bodega, donde se realiza una elaboración cuidadosa en tinas de roble francés. Posteriormente, el vino realiza una crianza de 12 meses en barricas del mismo origen. Este proceso permite obtener un vino con buena capa, notas intensas de fruta madura y una estructura equilibrada. El suelo arcillo-calcáreo y el contraste térmico entre el día y la noche favorecen una evolución lenta y controlada de la uva, lo que contribuye a una mayor concentración aromática y frescura natural. Cuando el río calla, habla el vino…

En cata, La Torpe Avutarda Descansa presenta tonalidades violáceas, una nariz franca y compleja con predominio de fruta negra y ligeros toques especiados, y una boca estructurada, con taninos redondeados por la crianza y una acidez integrada que prolonga su persistencia. El ensamblaje entre syrah y tempranillo se muestra bien resuelto, con un perfil versátil para su consumo actual o tras guarda en botella.
Con una producción limitada de 9100 botellas, este vino se incorpora al catálogo de Carrascas como una propuesta contemporánea, pensada para consumidores que buscan tintos elaborados con rigor, equilibrio y respeto por la variedad y el origen. De venta en tiendas especializadas, su PVP recomendado es de 12,95 €.
Bodegas Carrascas es un proyecto que nació en 2004 en el seno de la familia Payá. Su objetivo es elaborar y comercializar vinos exclusivos y con alma, con una clara vocación de excelencia. La primera cosecha sale al mercado en 2012 con la finalidad de sorprender por su perfil de vinos excepcionales. Además, en sus viñedos, situados a 1000 metros de altitud, conviven las variedades blancas viognier y chardonnay, con las tintas tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y syrah. Las cepas hunden sus raíces en un suelo arcillo-calcáreo y crecen cultivadas en espaldera, donde reciben más directamente los rayos del sol, que favorecen la maduración, la sanidad y una mejor calidad de la uva.
Junto a este lanzamiento, Bodegas Carrascas mantiene su nueva imagen que se basa en el concepto de que cada botella encierra el alma del entorno que le rodea; cada vino, un verso; y la bodega, un poema hecho de las historias que contemplan sus viñas. El resultado es un conjunto de versos con el nombre de cada vino, que funcionan solos, aunque unidos, en cualquier orden, originan una auténtica poesía. Historias que juntas crean más historias. Cada verso es un vino y el poema es la bodega. Además, cada uno transmite una personalidad distinta que puede representar a los distintos vinos con los que cuenta Carrascas. Estos vinos son: La torpe avutarda descansa, El tomillo y el viento bailan, Al cobijo de una gran sabina, Y solo cuando el río calla, Una sombra de ciervo avanza y Mientras cubre la luz tardía.

