Sacrosanta puntualidad
Era un espectáculo. Faltaban tres minutos para las 18 horas y algunos clientes ya se arremolinaban frente a las puertas del comedor del hotel. Indefectiblemente el comedor abría las puertas a las 18 horas...si no antes cuando ya se percibía el rumor de clientes congregados sabedores de la puntualidad de la cadena. Es uno de los recuerdos