La crema de espinacas con crostones es un plato que combina lo mejor de dos mundos: la suavidad de una sopa cremosa y el crujiente de un buen pan tostado. Es una receta perfecta para los días fríos, cuando el cuerpo pide algo caliente y reconfortante.
Ferran Adrià, el famoso chef español, una vez dijo: «La cocina sencilla es la más difícil de ejecutar». Y tiene razón. La clave de este plato está en la calidad de los ingredientes y en la técnica de preparación.
Para preparar esta deliciosa crema necesitarás:
- 500g de espinacas frescas
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 2 patatas medianas
- 1 litro de caldo de verduras
- 200ml de nata líquida
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta al gusto
- Pan para los crostones
El proceso es sencillo:
- Pocha la cebolla y el ajo en una olla con un poco de aceite.
- Añade las patatas peladas y cortadas en dados.
- Incorpora el caldo y deja cocer hasta que las patatas estén tiernas.
- Agrega las espinacas y cocina durante 5 minutos más.
- Tritura todo y añade la nata. Rectifica de sal y pimienta.
Para los crostones, simplemente corta el pan en cubos y tuéstalos en una sartén con un poco de aceite hasta que estén dorados y crujientes.
Karlos Arguiñano, otro referente de la cocina española, siempre dice: «Con buenos productos, cocinar es fácil». Y en este caso, no podría estar más en lo cierto.
Esta crema no solo es deliciosa, sino también muy nutritiva. Las espinacas son ricas en hierro, vitaminas y antioxidantes. Además, es un plato muy versátil: puedes añadir un huevo poché por encima, unos piñones tostados o incluso un poco de queso parmesano rallado para darle un toque extra de sabor.
En definitiva, la crema de espinacas con crostones es un plato que no puede faltar en tu repertorio de recetas de invierno. Fácil de preparar, nutritiva y deliciosa. ¿Qué más se puede pedir?
