VA DE LA “FATWA” FALAZ
QUE DICTÓ UN MUFTÍ CANÍBAL
Sin ánimo de polemizar (ni de molestar u ofender), reconozco, sin ambages, que la décima que urdió recientemente servidor (y roció con unas cuantas gotas de ironía) y se dispone a leer el desocupado lector (ya se trate de él o de ella) es deudora del artículo titulado “Nostalgia de la carne humana”, publicado en la página 12 de la revista EL PAÍS SEMANAL (14-6-2015), que lleva la firma de Martín Caparrós. Si se me pide que sea un poco más concreto, agregaré que de su penúltimo párrafo, donde, si aún no lo ha hecho, el lector podrá leer esto:
“En este mundo global, donde todo está al alcance de la lengua, conocemos cada vez más sabores, pero morimos sin saber cómo sabe la carne más cercana. Por eso, aunque no mordemos, ladramos con denuedo, y nos tragamos cualquier bulo que hable de la práctica más prohibida, el gran tabú. Como, por ejemplo, hace unas semanas, la noticia de que Abdul-Aziz ibn Abdullah Al Shaykh, gran muftí de Arabia, había publicado una fatua para permitir a cualquier hombre que “sufra de un hambre extrema que le haría temer por su salud” que “se alimente de una parte o de todo el cuerpo de su mujer”, otra muestra de la obediencia que una esposa le debe a su esposo. La noticia parecía mentira —y lo era—, pero circuló: la alentaba nuestro apetito de la carne más cercana”.
Ojalá esta nueva alfombre:
Ha publicado una “fatwa”
A quien le esculpo una estatua,
Pues permite a cualquier hombre
(Espero que usted se asombre)
De su mujer una parte
Zamparse o toda con arte,
Si tiene hambre (sé que miento),
Sin sentir remordimiento,
Si ese manjar no comparte.
Ángel Sáez García
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