El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCXCIV)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCXCIV)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Has barruntado, conjeturado e inferido lo que convenía o venía a cuento: hoy, martes, quince de marzo de dos mil dieciséis, es el cumpleaños del menor de mis sobrinos, Íñigo. Te doy las gracias en su nombre por tus exclamativas felicidades.

Parece ser que es un buen deportista: hay quien advierte esas facultades en un niño de corta edad. Yo no. Así que lo que has leído, más que una constatación del hecho en sí es un deseo de su tío el que las tenga.

Ayer, por la tarde, después de dar cumplida respuesta el menda al último de los escolios que le hiciste (tú, desde el tuyo) en uno de los ordenadores de la biblioteca pública de Tudela, saqué una copia de la décima que hoy has apostillado (un día más, gracias, de corazón, por implicarte), de camino a mi casa, me detuve en la de mi hermano, “el Chichas”, lo saludé y besé, hice lo propio con mi cuñada Elena y mis sobrinos Jorge e Íñigo, le recité al último el poema (que para él había escrito) y, junto con la citada copia, le di un billete de veinte euros, la propina acostumbrada en mí.

Si por “volar” entiendes “imaginar”, “fantasear”, que es lo que yo he colegido, y lee alguno de los relatos o poemas fingidos que ha escrito su tío, le enseñaré, sin duda, a volar.

Nadal ha hecho lo cabal y correcto al anunciar que va a emprender acciones legales (interponer una demanda judicial) contra la exministra francesa de Sanidad y Deportes Roselyne Bachelot, que lo ha acusado, haciéndose eco de simples rumores, esto es, sin presentar una sola prueba concluyente, de que el campeón español se ha dopado.

En ese diálogo entre dos, yo soy, de alguna manera, los dos. Ciertamente, el primero, el que tú identificas o ves es el real, el que soy, y el otro es el que me hubiera gustado ser. Por esa concreta razón, entre otras, empecé a estudiar la carrera de Medicina.

Entiendo tu mención a la virgencita (expresión que yo tiendo a duplicar: “virgencita, virgencita”), a que no empeore tu situación actual.

Que se consiga juntar el ocio y el negocio debe ser la repanocha, la reoca. Pero eso no garantiza que uno no halle en alguna ocasión una excepción a la susodicha regla.

Te saluda, aprecia, agradece y abraza

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

Recibe nuestras noticias en tu correo

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído