El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Juzgo que este aprendiz se inventa voces

JUZGO QUE ESTE APRENDIZ SE INVENTA VOCES

(O SEA, PERSONAJES Y PALABRAS)

Como lo precipuo y/o principal debe ir en vanguardia, en cabeza, delante (¡cuántas veces habré leído este mismo o parecido inicio en la mayor parte de los textos que llevan la firma de mi dilecto amigo “Queteapuestas”!, a quien el apodo que le pusieron —nadie sabe a ciencia cierta quién—, ciertamente, le cuadraba o encajaba como alianza en el dedo anular, pues, para probar si el argumento dado por quien se oponía al suyo, al que acababa de aducir él en la tertulia habitual —a la que acudía trescientos treinta días al año—, se lo creía a pies juntillas su hacedor, fuera este contertulio asiduo o esporádico, o sea, si dicha razón gozaba a criterio de quien le refutaba, ora de enjundia, ora de peso, mi citado amigo solía echar mano de esas tres palabras concretas, tres, qué te apuestas, y jugarse con el autor, ya ella, ya él, de esa contradicción doble contra sencillo a que se equivocaba), insistiré e iteraré idea idéntica a la que cabe leer en otros escritos que llevan mi firma, que, para sacarle el máximo provecho a las muchas horas que dedico a leer y escribir, mis mejores compañeros de viaje siguen siendo la soledad y el silencio.

El largo exordio precedente viene a cuento de la primera parte de la respuesta que Juan Carlos Ortega le dio a una pregunta que Juan Cruz le hizo en la entrevista que apareció publicada recientemente en el número 2.252, del domingo, 24 de noviembre de 2019, en las páginas 46-52 de EL PAÍS SEMANAL.

A la pregunta de Cruz de “¿por qué no había amigos?”, Ortega contesta: “La verdad es que no lo sé. Siempre me ha gustado estar solo. Es por decisión. No es que me sintiera aislado, que quisiera tener amigos y no pudiera conseguirlos. Pero, claro, hay oficios en los que se necesita gente. Si hubiera sido pintor o poeta, no habría tenido la necesidad de inventarme voces (…)”.

Tras leer la respuesta de Ortega y recordar, a renglón seguido, el proceder natural, habitual, de mi dilecto amigo “Queteapuestas”, me ha nacido discrepar abiertamente de lo aducido en último lugar por Juan Carlos.

Como no soy pintor (me apuesto, como haría “Queteapuestas”, doble contra sencillo a que el resto de los literatos o “letraheridos”, hembras o varones, coincide/n conmigo en el criterio de que pintamos, en lugar de con colores con palabras; quién no ha hecho una prosopografía, propia o ajena; quién no una etopeya; quién no se ha cansado y hasta hartado de pintar paisajes y paisanas/os; quién…), no diré nada más de lo que ya ha quedado expresado arriba, dentro de las líneas que delimita el doble signo ortográfico del paréntesis que antecede; ahora bien, como aprendiz de ruiseñor (poeta es palabra mayor para que se la adjudique uno mismo), me consta que otros han hecho, hacen y harán lo que corona servidor, inventarse voces sin parar (sean de otras personas, personalidades o heterónimos, o neologismos).

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Booking.com

Recibe nuestras noticias en tu correo

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído