MIEDO A PERDER LA CORDURA
No existe, no, la locura
Para el ido (él no constata
Que lo esté —no des la lata—);
Miedo a perder la cordura
Sí lo hay, mas nadie/nada lo cura.
Por comprarte chocolate
En la tienda “Un gusto date”
Tú me has llamado, Iris, loco,
Lo que no es de pavo moco,
Y luego, en voz baja, orate.
Ángel Sáez García