A VER SI, TRAS LA GESTA, YO MADURO
Yo, Otramotro, recurro a ti, de nuevo,
Señor de los infiernos, y conjuro
Por el veneno más amargo y puro
De sierpe, que he metido en este huevo.
Te pido que con Iris un renuevo
Pueda tener su siervo fiel, seguro.
A ver si, de esa guisa, yo maduro,
Porque brindo por mi hija/o y me conmuevo.
Satán, con buenos ojos tal vez vea
Que la destinataria única lea
Este soneto y quede embarazada,
Mas no como ocurrió a la Inmaculada,
Que concibió con fe y ardor ferviente,
Sin dejarle en depósito simiente.
Ángel Sáez García