¡QUÉ MITAD ERES TÚ DEL ARCOÍRIS!
Sin querer, me ha brotado este soneto.
Ha bastado un recuerdo tinerfeño,
Ver cómo Amanda ardía, como un leño,
En mi hogar y tenerlo claro, neto.
Si acepta, que habrá boda yo prometo
Con ella; y la alegría en feo al ceño
Dejará, que enfadarme yo desdeño.
Ya sabes enterito mi secreto.
De todos los colores que tiene, Iris,
Contigo yo me quedo, el arcoíris.
A mí solo me sirve ver tu estampa
Que, tras llover, el cielo es, cuando escampa.
No puedo otra mujer imaginarme
A la que urdirle versos y arrimarme.
Ángel Sáez García