LAS CAMPANAS DEL ORBE LO REPICAN
Quienes viven arriba se dedican
A zamparse el silencio en dos bocados,
Llenando el conticinio de pecados:
Sus ruidos por doquier eso predican.
Sus hurtos de mi sueño a mí me indican
Que puede que hayan sido ellos tocados
Por el diablo y de ser por mí becados
No se han hecho, no, dignos; lo repican
Las campanas del orbe entero, el mundo,
Que a algunos les parece el edén mismo
Y a algunos pestilente, nauseabundo;
Así que a mí me agobia el cataclismo
Que estamos padeciendo por la peste,
Que va de norte a sur y de este a oeste.
Ángel Sáez García