El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

¿De qué modo corono mis mosaicos?

¿DE QUÉ MODO CORONO MIS MOSAICOS?

PONIÉNDOLES EL RÓTULO A ESOS TEXTOS

   “Ignoro si el futuro me deparará la dicha impar de compartir contigo, amada, durante varios lustros con lustre, colchón, sábanas y edredón; lo que sí me consta, de manera fehaciente, es cuánta felicidad me ha proporcionado el hecho incontrovertible e irrefutable de amarte todas las jornadas que han transcurrido desde la primera, cuando te conocí, hasta el día de la fecha en que ve la luz este escrito, y hasta donde me has dejado y/o he podido. Pues sabes que quien hace todo lo que puede no está obligado a hacer más”.

   Emilio González, “Metomentodo”.

   Cuando a mi amigo del alma y heterónimo Emilio González, “Metomentodo”, alguien, conocedor del percal, esto es, sabiendo de qué pie cojea el sujeto, un zumbón redomado, de marca mayor, intuye o sospecha la respuesta que va a dar a la cuestión que le va a plantear (¿de cuántas maneras se ha enamorado usted, a lo largo y ancho de su existencia?), de modo invariable, escucha su contestación habitual y lo hace de esta guisa o similar: “Grosso modo, de dos; una, de repente, al instante; y otra, gradual y paulatinamente”. A veces, no siempre, dependiendo de las circunstancias y su actual estado de ánimo, agrega: “Lo propio me suele acontecer a la hora de hacer el coito, que en ciertas ocasiones meto (o se introduce mi pareja) mi enhiesto dedo sin uña en su sanctasanctórum de una vez, en un santiamén; y en otras va entrando poco a poco; primero la cabeza, el bálano o balano (que no bala, no, porque no es una oveja, pero aparenta ser la cabeza de un carnero; y no estoy seguro de que, en cierto sentido, no sea una bala) y luego, el resto, hasta los dídimos (en algunas posturas)”.

   Bueno, pues, mutatis mutandis, otro tanto me acostumbra a acaecer a mí a la hora de escribir; que unos textos, use en ellos la prosa o el verso, los trenzo en unos pocos minutos (las décimas, por ejemplo) y otros los voy madurando pausada y lentamente, hasta que decido acopiar las teselas desperdigadas y con ellas, a las que he ido dando oportuno remate y por buenas, formo un conjunto y, de esa insólita unión, resulta un mosaico original, verbigracia, este microrrelato.

   Ángel Sáez García

   [email protected]

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído