El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

A mí lo que me enoja es no enojarme

A MÍ LO QUE ME ENOJA ES NO ENOJARME

Hoy mi dilecto amigo y heterónimo Eladio Golosinas, “Metaplasmo”, algasiano de pro, colaborador habitual de este blog, me ha remitido a mi dirección más habitual de correo electrónico, bajo el mismo rótulo que porta, a su vez, este texto, por haber considerado el abajo firmante que está en la obligación de mantenerlo y respetarlo, tal cual, por haber sido él, Eladio, el hacedor que, porcentualmente, más párrafos ha trenzado de los que contiene, lo que ha dado en llamar una estampa dialogada de la realidad, por si me servía para alguna de mis urdiduras o “urdiblandas”. Como este menda, tras ponderarla, ha llegado a la conclusión de que la suya tiene bastante entidad propia como para no tener que depender de otra o, si se prefiere, para no necesitar ser engullida por otra, he juzgado que lo oportuno sería publicarla tal cual. Como he determinado hacer. Ergo, a continuación, va su estampa:

Esta mañana, tras hacer más de tres cuartos de hora de andamiaje rápido (así llama mi amigo y hacedor, Otramotro, a la práctica que yo le he copiado, porque me mantiene en mi peso y en forma, andar más de media hora al día a alto o buen ritmo), mientras aparentaba que me ataba los sueltos cordones de mis zapatillas deportivas, bien amarradas, he escuchado cómo en un banco de la Plaza de la Constitución algasiana hablaban dos lugareños y, palabra arriba, palabra abajo, esta es la conversación que han mantenido y yo he captado:

—Me enoja enojarme.

—Pues a mí eso hace que me sienta vivo.

—Permite que me explique. Me enoja enojarme por las consecuencias que eso tiene en mí, o sea, porque me conozco. En mi caso, indefectiblemente, lo quiera o no, ese hecho concreto suele cursar con una inesperada y repentina subida de tensión arterial y, como a esta le va, a la zaga, husmeando su rastro, como si fuera un perro sabueso, la cefalea, por eso, precisamente, me enoja enojarme, por el dolor de cabeza que me sigue, persigue y da alcance sin remedio, porque, velis nolis, lo acarrea.

—Pues a mí, insisto e itero, ante la grave situación que estamos padeciendo actualmente en el país, en la que nuestros dirigentes, gobernantes y representantes, en lugar de resolver los problemas que arrastramos, han venido a crear unos cuantos más, acrecentándolos o incrementándolos y, por ende, agravando aún más la situación, la realidad que nos rodea es pésima; y esto, que es incontrovertible, me pone de los nervios y noto que se me llevan los demonios. ¡Cómo no me voy a enojar ante lo que veo, oigo y conjeturo que está a la vuelta de la esquina, por llegar!, pues constato que estamos dejados de la mano de Dios, y vamos directos al desastre, si es que no estamos ya dentro del susodicho y nuestra mente, lerda, tarda, no ha logrado darse cuenta aún ni calcular correctamente las dimensiones o proporciones oceánicas del desmán.

—Tú no sabes la suerte que tienes, pues enojarte no te enoja y, además, te ahorras todo el proceso o trámite que en mi cuerpo tiene lugar, un calvario.

—Un viacrucis, tras otro, tras otro, tras otro… es lo que nos depara el actual Gobierno de España, del ausente, por viajero, Sánchez. Dicen que viajar es aleccionador, que te abre la mente. Él lleva mucho tiempo viajando a Babia, a los cerros de Úbeda o a la luna de Valencia y, cuando regresa, da la sensación de que sigue estando allí, encerrado, sin enterarse de que el CIS, en manos de Tezanos, es solo uno de los ciscos que él, precisamente, ha contribuido a perpetuar.

   Eladio Golosinas, “Metaplasmo”.

   Ángel Sáez García

   [email protected]

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído