¿NO ES UN CONTRASENTIDO O PARADOJA?
Durante el pasado mes de enero, una vez metido en el sobre, recostada mi cabeza sobre el almohadón doblado, a modo de cojín, no de cojón, como habían tecleado al principio mis torpes dedos (¡menos mal que, en un santiamén, he procedido a enmendar el yerro!), antes de apagar la luz e intentar conciliar el sueño, con la esperanza de caer pronto en los mullidos brazos de Hipnos o Morfeo, leí cada día uno de los 28 textos en prosa que componen la obra coral titulada “Algaso”, que la muy eficaz y diligente responsable de la biblioteca pública “Luis Cernuda Bidón”, de Algaso, Pilar de Juan, me puso en las manos, de manera generosa e inesperada, para mi solaz. Las tres jornadas restantes del citado mes las aproveché para releerlos, y mis sensaciones placenteras al acabar de pasar mi vista por cada uno de ellos fueron, si no idénticas, parecidas o similares a las que tuve la primera vez que me los llevé a los ojos.
Si alguien quiere saber en qué consiste el “utile dulci” horaciano, su “lectorem delectando pariterque monendo”, le recomiendo con especial encarecimiento que encargue en su librería habitual y compre y lea o, si no dispone de la guita necesaria para adquirirlo, que solicite en la biblioteca de su pueblo o ciudad el préstamo correspondiente del libro así rotulado, “Algaso”; y que nadie me venga con la cantilena o cantinela de que soy un caradura por estar haciendo aquí publicidad encubierta de mi libro, por la sencilla razón de que aún no lo he publicado (ni siquiera lo he enviado a una sola editorial, para que me diga si es publicable, según el criterio ponderado de su comité, o no), aunque, ciertamente, es mi propósito que, a la mayor brevedad, vea la luz la colección de relatos, escrita enteramente por servidor, con idéntico título.
Cuanto cuentan los 28 distintos hacedores (ora sean o se sientan ellas, ora sean o se sientan ellos, ora sean o se sientan no binarios) en sus sendas piezas literarias a mí me ha resultado apasionante y me ha atraído por diversos motivos o razones, unas coincidentes y otras no. Extrapolando mis propias y personales impresiones sobre las urdiduras o “urdiblandas” algasianas, cabe colegir que tres cuartos de lo propio les ocurrirá a los lectores avezados que se acerquen a ese pozo talentoso donde la diversión y el imperativo categórico han formado un tándem difícil de vencer en la pista de ese velódromo de la belleza en el que algunos ven una cabal metáfora de la literatura. Me apuesto doble contra sencillo a que nadie que cumpla los requisitos aducidos por este menda queda aburrido, defraudado, indiferente.
En “Algaso” uno se da de bruces con distopías, con ucronías, con utopías, con exageraciones sin cuento; hipérboles las llamamos hoy, sí, pero ¿quién te asegura que no devendrán mañana, o dentro de tres lustros o dos décadas y media, en realidad?
Ignoro a quién se le ocurrió (si me preguntaran al respecto, les contestaría lo que barrunto, que, sin duda, hizo tal cosa don Fermín, el párroco) la idea de pedir a 28 algasianos (o más, pues puede que alguno se negara; nacidos o residentes en la muy noble y muy leal ciudad norteña) que trenzaran un texto en prosa para conformar un libro, publicarlo y, con las ganancias de las ventas del mismo, proceder a arreglar la colegiata de San Miguel (y demás arcángeles), que pedía a voz en grito, a la par, el refuerzo de algunos de sus muros y el remozamiento (que resultara) imperceptible de sus desconchadas paredes.
Es algo insólito, inaudito, pues parece que todos y cada uno de los 28 autores que se avinieron a colaborar desprendidamente en dicha causa dieron lo mejor de sí mismos. Y más, teniendo en cuenta esta particularidad, y he aquí la miga o enjundia del caso, que tres cuartos de los que dijeron sí al ofrecimiento que se les hizo, pues debían ceder previa y documentalmente sus derechos para la obra dicha, habían confesado públicamente ser, ora escépticos, ora ateos. ¿No es un contrasentido? ¿Una paradoja? Lo es, no me cabe la menor duda, pero, ¡bendita y liberal contradicción!
Ángel Sáez García