LÁGRIMAS DE COCODRILO
Lloras como el pequeñuelo
Al que asusta todo o asombra
Y es de su madre la sombra,
Que limpia con el pañuelo
Sus velas, sutil señuelo
Que derrama el muchachuelo
Para que aúpe del suelo
Y entre sus brazos lo tome
Quien lo alumbró; tal vez dome,
Si no cede al falaz duelo.
Ángel Sáez García