El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

La dicha coincidente circunstancia…

LA DICHA COINCIDENTE CIRCUNSTANCIA

¿SERÍA POSITIVA O NEGATIVA?

Bendita diversidad, heterogeneidad, pluralidad, variedad. Loado sea el mestizaje. Cuánto enriquece a la especie humana que una/o advierta o halle encanto a espuertas en esta persona, ese paisaje y aquel libro (sea cada uno de esos tres elementos el que sea), y otra/o en esa persona, aquel paisaje y este libro; y otra/o en aquella persona, este paisaje y ese libro. ¿Se imagina el atento y desocupado lector (ora sea o se sienta ella, ora sea o se sienta él, ora sea o se sienta no binario) de estos renglones torcidos que todos los seres humanos actuales, sin distinción de sexo, religión, raza o género y demás circunstancias abrigáramos las mismas ideas, tuviéramos idénticos desafíos y los deseáramos alcanzar a toda costa, las mismas ilusiones o sueños y fuéramos en pos de ellos, anhelándolos cumplir a todo trance? La lucha por conseguir o llevar a buen puerto esos retos sería encarnizada, a muerte. Uno, servidor, el abajo firmante, tiene la renuente sospecha de que en las sociedades cerradas eso debe ocurrir, poco más o menos, así.

A mí, por ejemplo, esta mañana me ha dado por imaginar (“en los momentos de crisis solo la imaginación es más importante que el conocimiento”, sentenció Albert Einstein) que todos los varones adultos que en el ancho mundo somos tuviéramos el mismo modelo ideal de mujer (que cada quien proyecte el suyo y lo generalice), y todos, sin excepción, fuéramos como alimañas tras nuestras presas, esas cotizadas piezas, las que cumplen todos y cada uno de los requisitos coincidentes con dicho perfil femenino, a su caza. Barrunto que resultaría agobiante, estomagante, un infierno en toda la regla para las féminas con esas características personales, sin duda, y estas serían mal vistas por el resto de las mujeres, que podían llegar a tomarles tanto alipori, grima o tirria que podría devenir o derivar en odio, ojeriza.

Hace un momento, a bote pronto, me ha nacido la idea (¿descabellada?) de que, tras clausurarse el octogésimo tercer congreso sobre la obra de Miguel de Unamuno y Jugo, a una treintena de expertos (féminas y varones) en el autor de “San Manuel Bueno, mártir”, todos ellos participantes en el tal, les había dado por adoptar como seudónimo literario el de la supuesta narradora de la citada novela unamuniana, Ángela Carballino, y habían registrado dichas peticiones legalmente. Supongo que las autoridades competentes optarían por llevar a cabo cierto control y orden; y, así las cosas, dependiendo de la hora del registro de cada una de dichas solicitudes, se asignarían los números romanos por ese escrupuloso orden: Luis Francisco Sales Sol sería Ángela Carballino I; Natalia Frías Fraguas, Ángela Carballino II; Ana Inés Pachón, Ángela Carballino III; y así, sucesivamente. La dicha coincidente circunstancia ¿sería positiva o negativa? Me temo que una/o tiene que acarrear uno o un montón de prejuicios para contestar a esa pregunta.

Servidor, con fama de improvisador o repentista genial (siempre que no haya testigos merodeando su quehacer, porque estos le ponen de los nervios), ante la susodicha coyuntura o tesitura, suele decantarse por la opción más circunspecta o prudente del abierto abanico, callar (para no meter la pata hasta el mismo corvejón). Y es que, desde que prendió en él la llama, portadora de luz, que lleva aparejada o prendida un pensamiento (nadie sabe dónde lo sujeta) de Diógenes Laercio, en concreto, el que semeja una pescadilla que se muerde la cola (“callando, se aprende a escuchar; escuchando, se aprende a hablar; y hablando, se aprende a callar”), en numerosas ocasiones u oportunidades opta por lo más sensato, tener la boca cerrada y así evita descubrir bien, a las claras, lo que también es, un idiota redomado.

   Ángel Sáez García

   [email protected]

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído