El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Un can seré, mas vago sin correa

UN CAN SERÉ, MAS VAGO SIN CORREA

MI PUERTA NINGÚN DUEÑO LA APORREA

Ignoro si cuanto nos contó un día en clase fray Ejemplo ocurrió realmente (por las fechas pudo suceder, pero no hay un documento que pruebe, de manera fehaciente, que lo narrado por el decente docente acaeciera, tampoco que lo desmienta, claro; cada lector decidirá si se muestra crédulo o incrédulo, allá ella, él o no binario) o es una leyenda o patraña sobre el cínico Diógenes de Sinope (localidad turca que es anagrama de la voz española espino, con ramas acabadas en espina; Diógenes, el perro, adujo: “alabo a los que me dan, ladro a los que no me dan y a los malos les muerdo”; aporto el dato por si a alguien le sirve de algo). Al parecer (no al perecer, como había escrito al principio, pero lo he corregido oportunamente), durante algún tiempo, Diógenes vivió dentro de una tinaja. En cierta ocasión, llegó hasta su pobre casa Alejandro Magno, el rey por antonomasia del orbe conocido entonces (estamos hablando del último tercio del siglo IV antes de Cristo), y le sugirió que le pidiera lo que quisiera, porque se lo concedería ipso facto. El filósofo le rogó que se apartara de la entrada de la tinaja, porque le estaba privando de los rayos solares. ¿Qué le quiso decir, cínicamente, o no, al magnánimo y magnífico monarca macedonio? ¿Que, aunque él era un sol, había otro que lucía más que él?

No sé si Pedro Sánchez fue un cínico (me resulta imposible poder entrar en su mente, mejor, en su conciencia, y saber, a ciencia cierta, su verdadera intención o propósito al respecto) cuando eso reconoció el miércoles de la semana pasada en la sesión de control al Gobierno, en el Congreso de las/os Diputadas/os, cuando vino a aseverar que “seré un perro, pero no tengo amo”.

Si con dicha frase el presidente del Gobierno pretendió tomar las riendas de ese caballo desbocado que es el relato de la crisis ceutí, que sigue creciendo cada día que pasa un poco más y descontrolado, me temo que no lo consiguió. Tampoco con los cuarenta documentos suministrados por los servicios de información, desclasificados, sobre el asalto, avalancha o invasión de inmigrantes acaecido/a los días 30 y 31 de julio pasado. Aquí el tiro o la treta, según la opinión pública y la publicada, coincidente, le salió al Ejecutivo por la culata. Y luego, tras conocerse los datos del informe PISA, con pésimos resultados académicos para la educación española en su conjunto, el presidente Sánchez fue el hazmerreír del país, al verse obligado, al parecer, por la deficiente comprensión lectora que la opinión había extraído de esos documentos, a publicar en su cuenta de X un largo mensaje para intentar razonar lo que los españoles no habíamos entendido. La ciudadanía, que no es tan tonta como Sánchez cree, habíamos interpretado correctamente esos documentos; quienes acaso no lo habían tamizado bien fueron los avispados miembros de un Gobierno cenizo que agoniza.

Transcurrido más de un mes desde que acaecieron los hechos del “ataque y violación de la integridad territorial”, según manifestó el presidente (durante tres semanas estuvo Sánchez disfrutando de sus vacaciones en La Mareta como si en Ceuta no hubiera pasado nada relevante), en su comparecencia en la Cámara baja para explicar lo acontecido fue convincente solo para los suyos, sus acólitos, los militantes socialistas (y no faltaron quienes, considerándonos de esa misma ideología, le afeamos su dilación y falta de reflejos, y echamos en cara su vergonzoso proceder), porque se quedó solo, sin ningún apoyo más en el hemiciclo.

La colección de desaguisados y desmanes ha tenido un primer damnificado, el jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, Gonzalo Sanz, que presentó su dimisión irrevocable ante quien aún ostenta el cargo, Miguel Ángel Pérez Triano, que sostuvo que la información que le había llegado al primero, transmitida por el agente del CNI, vía whatsapp y teléfono, no se la había trasladado a él (Sanz sostenía lo contrario, claro). ¿Será suficiente con que caiga ese muro de contención o seguirán cayendo fichas como suele suceder con/en el efecto dominó? Veremos qué depara la cosa, pero la investigación que ya está en manos de la magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón puede tener consecuencias, amén de imprevistas y sorprendentes, nefastas. Daremos tiempo al tiempo, ese juez que da y quita razones. Pero la cosa no pinta bien para los implicados.

   Ángel Sáez García

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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