El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Kant falleció exclamando: «¡Luz, más luz!»

KANT FALLECIÓ EXCLAMANDO: “¡LUZ, MÁS LUZ!”

Para que el atento y desocupado lector (ora sea o se sienta ella, él o no binario) de estos renglones torcidos pueda llevar a cabo una intelección completa del dicho tudelano que aparecerá en el siguiente parágrafo, en este, el inicial de la presente urdidura, considero, además de oportuno, pertinente, distintivo y relevante suministrarle esta breve información enseguida: antaño, el camino que llevaba a los campos del paraje o la zona denominada Mosquera (otro tanto se predicaba de otro término, El Bocal) estaba muy mal alumbrado (de noche), solo lo iluminaba, al principio, la luz tenue de una bombilla mortecina.

A nadie con dos dedos de frente o uso de razón de la capital de la Ribera Navarra le extrañaba escuchar que, para referirse a algún vecino poco dotado (en el reparto de dones que hizo Dios, el Ser Supremo, in illo tempore, si al tal no le tocó en suerte ningún talento, facultad, habilidad o virtud destacada o descollante) un irónico o sarcástico lugareño o paisano dijera: “Tiene menos luces que el camino de —no faltaba quien se comía esta preposición— Mosquera”, Dicho término hay quien lo escribe con “qu”, de queso, y quien lo escribe con “k”, de kilo.

Hoy todavía hay quien acude o echa mano del dicho de marras para idéntico fin. Ayer, por ejemplo, me encontré con Abundio (qué ignorante fue su padre o qué pésima leche tenía aquel día, al elegir para su primogénito el nombre de pila con el que lo inscribió en el Registro Civil y le puso el día que lo bautizaron) en la cuesta del extinto y tapiado cine Regio, la calle Miguel Eza; y mantuve con él el siguiente diálogo:

—Hombre, Ángel, qué raro se me hace verte a esta hora, las diez de la mañana, aquí, y no en la biblioteca municipal, dándole a las teclas de un ordenador.

—Es que, Abundio, desde el pasado lunes, no funcionan. Al parecer, se trata de un problema informático morrocotudo, de compleja y difícil solución.

—¿Estás seguro de que lo han intentado solventar? Porque, al paso que van, los especialistas o técnicos de informática van a tardar más que los arquitectos en hacer una réplica de la Basílica del Pilar, de Zaragoza. ¿Y qué te dicen las bibliotecarias?

—Supongo que cuanto escuchan o leen de lo que les dicen y escriben desde Pamplona. En resumidas cuentas, que no es moco de pavo el arreglo. Que les va a costar Dios y ayuda solucionarlo.

—Y tú, como no eres tonto, no te lo crees, y juzgas que hay gato encerrado.

—A ratos, sí. Desconocen que quien aquí miente, como el versado ángel que trenza patrañas sin cesar, no es otro que este menda. Acaso ignoran que no se puede enseñar a un padre a engendrar hijos.

—Al paso de tortuga que van devendrán pronto en quelonios.

—Sí, galápagos.

—¿No será que los responsables informáticos tienen menos luces que el camino de Mosquera?

—Puede. Lo desconozco. He preguntado cuánto puede tardar en arreglarse el desaguisado y me han contestado dos, meses, o esta expresión latina, sine die.

—Si mañana sigue sin solucionarse el problema, te recomiendo con encarecimiento que me llames por teléfono, porque tengo un amigo que conoce a un amigo que conoce a un amigo que conoce a un amigo… que tiene un hermano que trabaja en la NASA. Este no creo que tenga inconveniente en ponerse en contacto con los técnicos en informática. Que le digan de qué se trata el asunto y les dará la solución ipso facto, seguro.

—Confío, deseo y espero que mañana, jueves 29, se haya solventado el tema y no tenga que llamarte para que el de la NASA no sea molestado por una bagatela, nadería o tontería.

—Por si acaso, Ángel, no eches el ofrecimiento en saco roto.

   Nota bene

   Este es el contenido de un episodio onírico que, dentro de un sueño, me procuró y proyectó en la pantalla de mi mente el rebelde inconsciente que acarreo conmigo, que va por libre, mientras ayer estaba descansando, durmiendo plácidamente, en los mullidos brazos de Hipnos o Morfeo.

   Ángel Sáez García

   [email protected]

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído