El azar, que nos hace, nos deshace
EL AZAR, QUE NOS HACE, NOS DESHACE Una maldición bíblica previno a Eulogio, bien hablado, del azar, de cuanto a él, ser humano, le esperaba: podrás pagar el pan de cada día con el sudor salado de tu frente. De un bululú yo estoy enamorada; prefiero esa dicción a cuentacuentos. Con sus mil embelecos me embelesa; oyendo sus relatos me