Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (XXVIII)
EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (XXVIII) Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor: No te importe estar desconcertado ni vivir en un mar de dudas, porque, como adujo Unamuno (que, aunque nunca llegue a estar a la altura de la suela de uno de sus zapatos, es el quid de uno de mis heterónimos, Otramotro),