A ser fautora aprende; no se nace
A SER FAUTORA APRENDE; NO SE NACE Arrobados estamos de quien llama Nora Sándigo. ¡Cuánto y qué bien hace! Tanto que a los dos mucho satisface. Que no se apague nunca su impar llama. Quien migró y fue ayudada también ama. A ser fautora aprende; no se nace. Nos consta que ese reto a Nora place, Y sin remordimientos va a la