El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

¿Año de Nieves es año de bienes?

¿AÑO DE NIEVES ES AÑO DE BIENES?

Ayer, tras subir al bus que me trajo a mi abrigo o cobijo, en Rosales, adonde vengo cada vez que me atasco, o sea, siempre que me deja mi esposa, Literatura, por fuerza mayor, defunción, tomé asiento. Después de comprobar, durante más de diez minutos, que no paraban de subir viajeros (quizá la razón descansara, estribara o estuviera en que era viernes), cosa poco común en las ocasiones precedentes, como el autobús se había prácticamente llenado, una joven me preguntó si el asiento anejo al mío, el que quedaba al lado de la ventana, estaba libre, y le contesté la verdad, que sí. Me levanté y salí al pasillo, para facilitarle el paso; y, una vez estuvimos colocados en nuestras respectivas plazas, nos sentamos.

La joven disparó primero; constató la evidencia y me preguntó:

—¡Cuánta gente!, ¿no?

Y le respondí lo obvio:

—De todas las veces que he montado en él, nunca ha ido el bus como hoy, lleno, o casi.

Ella se presentó:

—Soy Nieves —me dijo, y alargó su diestra, que estreché con la mía— y estudio Medicina en Zaragoza.

Me vi en la obligación de corresponder:

—Soy Ángel y voy hasta el final del trayecto, para ver si vuelvo a recuperar mi swing.

—¿Es usted golfista?

—No, qué va; soy escritor, pero seco.

—Cáspita, como el olmo del poema de Antonio Machado.

—Más o menos. La culpa la ha tenido mi esposa, Literatura, que es caprichosa como ella sola, una mera copia del ave fénix; y, cuando menos te lo esperas, se muere y te deja solo, como la una, hasta que renace, que nunca sabes cuándo eso acaece.

—En plata, que ha perdido su musa.

—Justo.

—Pues ya la ha recuperado. Soy Nieves, y ya sabe qué dice el dicho castellano: Año de Nieves, año de bienes.

—Ojalá sea verdad.

—Lo es. Cuando llegue a su refugio, podrá escribir el breve diálogo que hasta ahora hemos mantenido, y acaso le sirva de acicate o aliciente para inspirarle otros.

—¿Y si te equivocas?

—Si eso ocurre, no habrás perdido nada; tu pozo ya estaba seco. Solo puedes mejorar, convéncete.

—Gracias, Nieves. ¿Coges el bus todos los viernes?

—Casi todos.

—Bueno es saberlo.

—¿Te imaginas que sea tu remedio?

—Prefiero la expresión “mano de santo”, pero muestras lo que eres, intuitiva.

Nota bene

A quien lea esta pieza literaria acaso poco extrañe, quizá nada, que el ejemplar que la contenga lleve esta dedicatoria simple: A Nieves.

   Ángel Sáez García

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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