La canción del verano puede acabar reventando audiencias en este 2026.
Pedro Sánchez, como si fuese el hombre del Tulipán, aterrizó cual star system en helicóptero en el Puesto de Mando Avanzado del devastador incendio de La Vall de Uxó (Castellón), que ya ha arrasado más de 7.200 hectáreas, ha obligado a evacuar a cerca de 16.000 personas y mantiene confinadas a otras 64.000 en municipios como la propia Vall de Uxó, Onda y Betxí.
Pero lo que prometía ser un gesto de apoyo a los afectados y a los equipos de extinción se convirtió en otro episodio incómodo para Sánchez.
A su llegada, un grupo de vecinos le recibió con una sonora bronca: abucheos, pitadas y gritos de «¡Hijo de puta! ¡Traidor! ¡Cabrón!». Algunos le increparon directamente: «¡Ven aquí! ¿Tienes miedo o qué?».
El cordón de seguridad evitó el contacto directo, pero el malestar de los castellonenses quedó más que patente.
El presidente del Gobierno no se entretuvo mucho en la zona.
«¡Traidor! ¡Hijo de put*!».
Pedro Sánchez llega en helicóptero al puesto de mando del incendio de la Vall de Uxó, se hace la foto, suelta su rollo sobre la emergencia climática y adiós.
Su Sanchidad pasa del pueblo y el pueblo le responde con su rechazo.https://t.co/37dCWzWt2W
— Guaje Salvaje (@GuajeSalvaje) July 27, 2026
Tras una breve reunión con los responsables del operativo —junto al presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, la ministra Diana Morant y otras autoridades—, realizó una comparecencia exprés sin preguntas de los periodistas.
En lugar de centrarse exclusivamente en la tragedia y en las necesidades urgentes de los desalojados, el presidente convirtió la visita en un mitin político: insistió en la «emergencia climática», reclamó por enésima vez un pacto de Estado contra el cambio climático y agradeció a los medios que no difundieran bulos como los que vinculan algunos incendios a proyectos de fotovoltaicas o limitaciones a la limpieza de montes.
Mientras tanto, el fuego siguió totalmente descontrolado con un perímetro de más de 60 kilómetros y con una nueva ola de calor acechando.
Sánchez reconoció que «quedan horas difíciles y complejas», pero su estancia en la zona apenas duró lo justo para la foto institucional. Poco después, volvió a subir al helicóptero y abandonaba la zona.