Ochenta y un años dan para mucho (I)
Ya que tenemos subida a la chepa la ceremonia de los Oscars, y que en el mundo del cine no se habla de otra cosa que no sean nominaciones y alfombras rojas, pues nos sumaremos al club (qué remedio). Pero como ya he hablado suficiente de las mediocres propuestas de este año, voy a dedicarle mi atención al verdadero protagonista de la fiesta: