Adiós a Fernando Santiago, “Jacobo”

Por José María Arévalo

( Cartel de la exposición de Fernando Santiago en noviembre pasado en la Galería Lorenzo Colomo) (*)

El pasado día 8 falleció Fernando Santiago, más conocido como “Jacobo”, pintor, escultor y galerista que alentó al Grupo Simancas, y que en sus últimos años decidió exponer su propia obra, tras mucho tiempo sin darla a la luz. Sus exposiciones en las galerías Orón, en 2014, y Lorenzo Colomo, el año pasado, han sido reveladoras de una vida entregada al arte, a la sombra del grupo “Simancas”, al que perteneció, y que dio a conocer en la planta baja de la tienda de muebles y objetos de decoración que abrió en 1965 en la calle de Miguel Íscar, “Jacobo”, un lugar que forma parte de la historia de la ciudad. Así Félix Cuadrado Lomas, Domingo Criado, Gabino Gaona, Francisco Sabadell y Jorge Vidal, empezaron a llamarse Grupo Jacobo, hasta que un crítico decidió llamarlos Grupo Simancas cuando se trasladaron allí con la idea de convertir la villa en un centro de artistas como el que habían visitado en Saint-Paul de Vence. Fernando Santiago compró Arcón y decidió convertir el edificio en una amplia galería de arte que inauguró en 1972.

En febrero del 2014 publicamos en estas páginas una reseña de su exposición en la galería Orón, de la calle Miguel Iscar, la sala de su hijo Samuel, que Fernando abrió en 1986; en esta muestra Jacobo se había decidido a exponer 24 cuadrados que realizó 35 años antes para homenajear al acuarelista del grupo Simancas, Paco Sabadell, y que tituló «24 obras para un homenaje». Tras fallecer Sabadell en 1971, Jacobo reunió a los componentes del Grupo, les explicó la idea que había tenido y les entregó las cartulinas de idéntico tamaño, con figuras en acrílico y ceras, que tantos años después, en 2014, se expusieron en la sala Orón. Sin embargo, el proyecto nunca se realizó y, por lo tanto, la serie que él sí había terminado, tampoco se dio a conocer. Fernando Santiago, el artista que nunca expuso en su sala, “Jacobo”, que les dio a conocer, el pintor que salía con ellos al campo pero prefería las figuras a los paisajes, se había decidido volver a la luz como pintor con esta muestra-homenaje.

«Como Sabadell andaba siempre a vueltas con la religión pensé entonces en cabezas de vírgenes, aunque hay algunos desnudos», decía Jacobo y publicábamos en aquel artículo recogiendo los comentarios de Ultimocero.com que retrataba a un Jacobo en el día de la inauguración, un tanto incómodo por sentirse el centro de atención, el artista. “Él que tantas veces ha estado en un segundo plano cediendo protagonismo a los Criado, Lomas, Vidal, Gaona…, incluso en las muestras colectivas del grupo, en las que participaba con sus creaciones”. “Tengo un sentimiento –añadía- muy raro. Me parece que estoy exponiendo el trabajo de otra persona. Todo el mundo me dice ‘qué bonito’, ‘me gusta mucho’, ‘enhorabuena’, etc., pero a mí me hubiera gustado hacer otras cosas». «Ha pasado el tiempo y no reniego de lo hecho. Pero siempre he querido hacer algo diferente, cosas más de vanguardia, menos figurativas…Pero nunca he tenido el tiempo necesario para trabajar más, para ir más allá. He estado muy liado con los negocios; como comerciante he hecho muchas cosas en la ciudad».

( Una de las obras de Fernando Santiago, “Jacobo”, en su exposición de la sala Orón) (*)

“El sentido autocrítico –continuaba Ultimocero.com- lleva a Jacobo a confesarse más escultor que pìntor: «Siempre me he sentido escultor. Aunque reconozco que he hecho poca escultura, creo que mi vocación se nota en los volúmenes de mi pintura». Jacobo, animado por Pilar, su mujer, y sus hijos, se decidió a dar el paso de mostrar su quehacer.

«Es mi segunda exposición individual; la primera la realicé hace 50 años con Eliseo [Simón], en la galería Castilla». Jacobo reconoce poseer mucha obra, hasta ahora oculta. «Es posible que haga alguna exposición más, seleccionando entre todo lo que tengo. He salido mucho a pintar al campo con Félix, con Gabino… y cogí regusto por el paisaje. Hice cosas más constructivistas que geométricas», anticipa.”

También escribíamos en este blog, con motivo de otra exposición en el 2011, en artículo que titulamos “El Grupo Simancas, en el Patio Herreriano”, que la obra de Fernando Santiago, siempre truncada por sus sucesivas aventuras empresariales, se caracterizaba por un fuerte sentido plástico. Y cómo Arcón 7 (sus restos aún son visibles en Simancas) y Jacobo (Valladolid) fueron las primeras ‘ventanas’ que su marchante, Fernando Santiago, abrió para el Grupo Simancas.

( Jacobo, en la exposición de la sala Orón. Foto de Gáspar Francés en Ultimocero.com) (*)

Jacobo, nació en Villafrechos en 1932, estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Valladolid y en la Escuela de Cerámica de Madrid; regentó una fábrica de escayolas religiosas y decorativas, después una fábrica de muebles, negocios éstos que coartaron sus inquietudes artísticas, que canalizó finalmente creando en 1966 la Sala de arte «Jacobo», en la calle Miguel Iscar, que se convirtió en referente de la vida cultural de Valladolid. A esta galería seguirían A-7, en Simancas, y Orón en Valladolid.

De la exposición de 2014 decía El Norte de Castilla con gran acierto que “aunque parte de la figuración, se acerca alguna vez al surrealismo e, incluso, simplifica las formas; toda la serie es una sugerente y original reflexión unida por el color, una amplia gama cromática en la que destacan los azules”. “Sorprenderá sin duda a quienes no conocen la pintura de Jacobo, tanto por la fuerza, expresividad, equilibrio y color, como por su coherencia dentro de la diversidad”.

Por nuestra parte veíamos en Fernando Santiago “el exquisito gusto que caracterizó al Grupo Simancas, y en su caso particular especialmente en el color, sin duda muy influido por el gran maestro Felix Cuadrado Lomas, que nos sigue sorprendiendo con sus genialidades exposición tras exposición. A la vista de lo hoy presentado por Jacobo, de la fuerza y originalidad de sus trabajos, pienso es una pena no haya dedicado más tiempo a la actividad creativa todos estos años. O quizá es que todavía no hemos podido ver los resultados, y que ha llegado ya el momento de manifestarse. Esperamos fervientemente que el éxito de esta muestra le decida a continuar con otras”.

Y así fue, pero la exposición que realizó en la sala Lorenzo Colomo el trimestre pasado tuvo menos eco mediático y no pudimos verla. Ahora que se nos ha ido Fernando Santiago, “Jacobo”, lo sentimos más aún, pero su trayectoria como impulsor de nuestros mejores pintores queda imborrable para el recuerdo.


(*) Para ver las fotos que ilustran este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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