Análisis del mercado mundial de aceites vegetales ante la invasión de Ucrania

Análisis del mercado mundial de aceites vegetales ante la invasión de Ucrania

Con el inicio de la pandemia fue el papel higiénico y con la invasión de Ucrania está siendo el aceite de girasol el que empieza a agotarse en los supermercados, pero… ¿por qué? Pues bien, entre Ucrania y Rusia producen más de la mitad del aceite de girasol que se consume en el mundo, en torno a 20 millones de toneladas (frente a los 3 millones de toneladas de aceite de oliva). Y aunque en España también producimos aceite de girasol, la demanda actual de los consumidores particulares y sobre todo de la hostelería, supera con creces nuestra producción. Por ello, importamos casi el 60% del aceite de girasol directamente de Ucrania, lo que está generando nerviosismo entre sus consumidores por el previsible desabastecimiento e incremento de precios. Esto está haciendo también que se incremente la demanda de aceite de oliva, que de momento es un mercado mucho más limitado.  Vamos a verlo con pelos y señales gracias a la información facilitada por los amigos de Directo del Olivar.

En todo el mundo, se consumen ya más de 3 millones de toneladas de aceite de oliva al año, de las cuales España produce casi la mitad, lo que le sitúa indiscutiblemente como la primera potencia mundial del aceite de oliva. Sin embargo, el aceite de palma sigue siendo el más utilizado con unos 74 millones de toneladas consumidas, seguido del aceite de soja con un consumo mundial de más de 60 millones de toneladas. El de colza (que ahora nos venden en las etiquetas como aceite de nabina) y el de girasol, también tienen una cuota significativa, con unos 28 y 20 millones de toneladas consumidas respectivamente.

En contraposición a estos datos del mercado mundial, en España el 60% de las grasas vegetales que consumimos es aceite de oliva, seguido de lejos por el aceite de girasol (33%) y otros (7%) (Fuente: Anierac). Pero digamos, que al margen de los países que defendemos la Dieta Mediterránea, el consumo de aceite de oliva en el mundo es minoritario (menos del 3% del total), y sigue siendo un gran desconocido en las cocinas de muchísimos países. Pero algo está cambiando, y gigantes como China, Estados Unidos o Australia, están incrementando de forma importante su consumo y también su producción, con sistemas de cultivo intensivos y super-intensivos que podrían llegar a amenazar la hegemonía de los productores tradicionales como España (1,3 millones de toneladas anuales), Italia o Grecia.

Existen algo más de 12.000 almazaras de aceite de oliva repartidas por 50 países, la mayoría en España, Italia, Grecia, Túnez y Turquía, que aportan más del 75% de la producción mundial. Sólo la provincia de Jaén cuenta con más de 300 almazaras y produce de media más de 600.000 toneladas al año, lo que representa casi la mitad de la producción de España (1,3 millones de toneladas aprox.) y un 20% de la producción mundial con más de 66 millones de olivos plantados en unas 550.000 hectáreas de terreno, la mayoría de ellos de la variedad picual.

Un dato curioso que nos facilita AEMO, la Asociación Española de Municipios del Olivo, es que aproximadamente el 90% de las explotaciones agrarias de Jaén son de cultivo tradicional de menos de una hectárea (entre 100 y 200 olivos), propiedad de pequeños agricultores. Esto significa que muy poca gente en Jaén puede vivir íntegramente del olivar, más bien representa un complemento de sus rentas y muchos de ellos lo mantienen casi por una cuestión romántica o por herencia familiar. De ahí que la mayoría del aceite de oliva que sale de Jaén, se produzca principalmente en Sociedades Cooperativas Agrarias constituidas por multitud de pequeños agricultores, y que en la mayoría de los casos son las principales empresas por volumen de negocio en sus municipios y su principal sustento.

Sin embargo, menos del 2% de las ventas de aceite de oliva envasado en España, lo efectúan las cooperativas directamente. El resto, casi todo lo que se produce, se vende a granel a otras empresas que lo almacenan, envasan y colocan en el mercado a través de las vías de distribución tradicionales (hipermercados, supermercados, importadores, etc.). Sólo Mercadona, vende más de 200 millones de litros de aceite de oliva, envasados por grandes empresas envasadoras del sector como Sovena, Maeva u Oleoestepa, que a su vez compran el producto a granel en varias cooperativas y almazaras. Esto son más de 13 millones de garrafas de 5 litros vendidas con su marca blanca Hacendado, unas 8.500 en cada uno de sus más de 1.500 supermercados, lo que da una media de 30 garrafas al día en cada uno de ellos. Es decir, que prácticamente la mitad del aceite de oliva que se consume en España lo vende Mercadona. La otra mitad, se vende en el resto de superficies comerciales bajo marcas blancas y marcas de grandes empresas distribuidoras.

Como es lógico, los países con un mayor consumo por persona de aceite de oliva son los propios países productores, aunque aquí España ya no es el líder absoluto. Según los últimos datos registrados (Consejo Oleícola Internacional, 2020/2021), los mayores consumidores per capita de aceite de oliva somos ya los españoles, con un consumo anual de casi 11,5 litros por persona. Nos siguen de cerca los griegos con unos 11,2 litros por persona, y en la tercera posición del pódium Italia con unos 8 litros de aceite de oliva por persona.

No obstante, el gasto medio anual en aceite de oliva por persona en Italia es de 73 €, mientras que en España nos gastamos únicamente 25 € por persona. Hay que decir además, que algo más del 50% del aceite de oliva que consumimos es refinado (sabor suave, intenso, 0.4, orujo, etc.), mientras que el resto es virgen y virgen extra, siendo el AOVE el que menos consumimos. Curiosamente, el primer país consumidor de aceite de oliva no productor es Luxemburgo, con algo más de 2 litros por persona y año. Y llama poderosamente la atención, el bajo consumo (menos de 2 litros/persona) en países mediterráneos como Francia o Suiza, donde la reina de las grasas es la mantequilla. Y también en países con fuerte influencia mediterránea como Alemania o Reino Unido, donde se consume muy poco aceite de oliva (menos de 1 litro por persona). Por otro lado, China, Japón, Australia o EE.UU., están incrementando de forma importante el consumo de nuestro oro líquido, y ya están llevando a cabo grandes plantaciones de olivares de cultivo super-intensivo (entre 1.000 y 2.000 olivos por hectárea), al menos para tratar de abastecer su demanda interior. En este sentido, llama especialmente la atención el caso de Australia, que es donde más aceite de oliva por persona se consume fuera de la región mediterránea, y uno de los países con una mayor capacidad productora potencial, dado su vasto territorio donde podría adaptarse bien el cultivo del olivar.

Vemos por tanto que lo que está claro es que el aceite de oliva es un producto cada vez más valorado en todo el mundo, con una demanda potencial enorme, ya que como hemos visto, por ahora representa apenas el 3% de todos los aceites consumidos y es con diferencia el más natural y saludable. De hecho, en Estados Unidos, con un consumo todavía bajísimo de apenas un litro por habitante, el aceite de oliva virgen extra es considerado casi un medicamento, donde se valoran especialmente aspectos como su contenido en polifenoles y otros antioxidantes naturales. Y es precisamente este, el aspecto fundamental y diferenciador que hace único a nuestro oro líquido, y por el que están empezando a quitárnoslo de las manos.

Otras fuentes: Consejo Oleícola Internacional, Revista Alcuza, Mercasa y AEMO.

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Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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