Cuenca de la A a la Z: todo lo que hay que saber, ver, degustar… 2/2

Cuenca de la A a la Z: todo lo que hay que saber, ver, degustar... 2/2

Comenzamos ayer este recorrido por Cuenca de la A a la Z y lo concluimos hoy, según lo prometido. Nos hemos limitado a uno o dos temas por cada una de las letras del abecedario, pero hay mucho más. Cuenca, como ellos mismos dicen, “es deliciosa”, pero también es una ciudad para disfrutarla, valorarla, vivirla, descubrirla y amarla. Y eso dura para siempre. Comentaremos aquí algunas palabras clave para manejarse por la ciudad con pistas de todo tipo. Vamos a ello:

  • Künka

Este complicado nombre (que nos viene muy bien para la difícil letra K) fue una de las formas con que los árabes bautizaron a Cuenca, también Qünka, hacia el año 784. Y es sobre estas fechas cuando Cuenca comienza en la práctica su historia, aunque sus orígenes pueden remontarse al Paleolítico Superior, hacia el 90 000 a.C., habitando sus tierras los beribraces, arévalos, olcades y lobetanos, gentes dedicadas a la ganadería. Mucho antes que eso, unos 75 millones de años atrás, hubo unos curiosos habitantes en la zona, que nos han dejado sus restos: los dinosaurios, cuyos fósiles y hasta 20 reproducciones a tamaño real pueden verse en el Museo Paleontológico de Castilla La Mancha en las afueras de la ciudad con una vistas preciosas hacia ella que se aprecian desde el que han dado en llamar “el segundo banco más bonito del mundo” (el primero está en OrtigueiraLa Coruña– con una hermosa panorámica que abarca del cabo de Estaca de Bares a Cabo Ortegal). En época romana la zona se vio envuelta en las guerras celtíberas manteniéndose escasamente poblada y acentuándose esta tendencia con las invasiones bárbaras. Con la invasión musulmana comienza una nueva etapa para estas tierras cambiándose la tendencia anterior, pasando a depender de la Taifa de Toledo y en 1108 a dominio de los almorávides tras la batalla de Uclés. Alfonso VIII la conquistó en 1177 otorgándole el Fuero de Cuenca y Alfonso X el título de ciudad en 1257. El siglo XVII fue una época de retroceso para la ciudad debido a las epidemias, sobre todo la peste, las sequias y las plagas, reduciéndose su población hasta los 1500 habitantes. A finales del siglo XIX la parte alta de la ciudad deja de ser el centro económico y social, desplazándose éste a la calle Carretería; se construye el Parque de San Julián y aumentan de tamaño los barrios de San Antón y Tiradores. El comienzo del siglo XX conlleva un nuevo impulso económico con la aparición de algunas industrias modernas, periodo que queda interrumpido por la Guerra Civil Española. En 1963 el casco antiguo  y su entorno se declaran Paisaje Pintoresco y el 7 de diciembre de 1996 la ciudad antigua, sus arrabales y las Hoces son declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

  • las Hoyas

El yacimiento de Las Hoyas se sitúa en la Serranía de Cuenca, en el término municipal de La Cierva, a 20 kilómetros de la ciudad de Cuenca. Se trata de una de las zonas más importantes para el estudio del Cretácico Inferior, debido al grado de conservación excepcional de los fósiles encontrados en este yacimiento que se han convertido en piezas de gran relevancia a partir de las cuales poder rescatar información sobre el origen de animales y plantas en su ecosistema original. Las Hoyas es un laboratorio natural, donde poder comprobar cuándo y cómo se produjeron estos acontecimientos que revolucionaron la biodiversidad del Planeta. Más de 30 años de estudios han permitido la reconstrucción de lo que entonces fue el paisaje de la Serranía de Cuenca, y concretamente de Las Hoyas: un humedal de clima subtropical, compuesto por un entramado de lagos y charcas de agua carbonatada. El clima del Barremiense se caracterizó por una alternancia de una estación lluviosa y otra seca, propias de esta latitud subtropical. Se presta especial atención al conjunto de dinosaurios encontrados en el yacimiento que enriquecen el Museo Paleontológico de Castilla La Mancha.

  • Morteruelo

Prototipo de esa cocina popular, de necesidad y costumbre, aunque con frecuencia se define como una especie de paté, similar a los franceses, es mucho más espeso y no siempre está indicado para untar, aunque es la forma más habitual de comerlo. Su base son las carnes de caza, como perdiz, codorniz, liebre y conejo, aunque también se incorpora a veces gallina e hígado de cerdo. El resultado es una pasta viscosa a la que se le añade especias locales como romero o tomillo y pan rallado y panceta o manteca de cerdo. Hay muchas variantes y se encuentran referencias del siglo XI. Se puede servir caliente en cazuela de barro o frío. Aunque es un plato muy elaborado, se encuentra en todos los bares y restaurantes de Cuenca, especialmente en el Barrio del Castillo.

  • Noheda

Aunque en la ciudad de Cuenca no se encuentran restos romanos, y los más antiguos son de época árabe, a solo 18 kilómetros al norte está el yacimiento de Noheda, que fue una de las villas más lujosas de la Hispania romana que incluye el mayor mosaico figurativo del mundo y una colección de 500 piezas de mármol. Se calcula que es de los siglos I a.C.-VI d.C. Se trabaja en él desde hace 10 años, se han escavado unos 4000 metros cuadrados que suponen apenas un 5% de la superficie total. Es conocido internacionalmente por albergar el mosaico figurativo más espectacular de todo el Imperio, este yacimiento arqueológico está compuesto por restos inmuebles de una villa romana, habiéndose documentado varias habitaciones de lo que sería parte del edificio suntuario del complejo rural tardorromano. Cada cuadrado de 25 por 25 centímetros, contiene 1.246 teselas y sus dibujos milimétricos parecen ser pinturas.

  • Oviedo

Naturalmente la capital asturiana no está en Cuenca, la separan exactamente 617 kilómetros, pero las une su pasión por la gastronomía que Cuenca ha estado demostrando durante todo el año pasado y Oviedo lo está haciendo desde el 1 de enero de 2024. Oviedo, en efecto, es la Capital Española de la Gastronomía en 2024. Así lo ha decidido el jurado encargado de entregar este prestigioso reconocimiento, dirigido por Mariano Palacín, como presidente y Pedro Palacios como director de CEG, aupando a la ciudad asturiana por delante de las candidaturas presentadas por los otros tres aspirantes.

  • Puente San Pablo

Tal vez no sea el más fotografiado de Cuenca, pero sin duda es desde el que más fotografías se hacen. Es el lugar perfecto para observar las Casas Colgadas (no Colgantes, a los conquense les irrita ese calificativo), la hoz del Huécar y antiguo Convento de San Pablo, hoy Parador de Turismo hacia las mágicas Casas Colgadas. Resultan encantadores el claustro acristalado y la antigua capilla, hoy convertida en acogedora cafetería, la piscina y la panorámica de la ciudad que se divisa desde algunas de las habitaciones. Tiene un magnífico restaurante, Especia, que dirige Miguel Ángel Martínez. El puente fue inicialmente edificado en piedra a mediados del siglo XVI, estaba formado por cinco arcos apoyados en pilares, de los que aún quedan en pie algunos restos. El deterioro provocó su demolición a finales del XIX. El actual puente es de hierro. Empezaron sus obras en 1902 y se terminaron un año después. Es un ejemplo significativo de la arquitectura del hierro tipo Eiffel propia de la época. Tiene una altura de 40 metros y una longitud de 110 metros.

  • Quesos de premio

Con denominación de origen desde 1984, el Queso Manchego es el producto más universal de esa comarca conquense. Su secreto, la excelente oveja manchega. Cuenca es famosa por sus quesos, los variados pastos de la provincia proporcionan un completo alimento para las ovejas, con cuya leche se elaboran excelentes quesos en todas sus modalidades. Sin duda el más popular es el típico manchego, que se caracteriza por su sabor intenso y ligeramente picante. Su textura firme y compacta lo convierte en el compañero perfecto para acompañar un buen vino. Entre los muchos que se elaboran en la provincia de Cuenca, destaca Quesos Villarejo y su queso de oveja curado en miel y orégano, elegido como el mejor queso del mundo en el Certamen Internacional de Lyon en 2021 con una puntuación de 99 sobre 100. Otros quesos singulares, y también premiados, son los Quesos Parra Jimenez y su especialidad Innana, un queso curado en vino. Los quesos se sumergen en un baño de vino durante varias horas hasta que adquieren su color característico.

  • Seminario

Sorprende un tanto que en el corazón de Cuenca, junto a la Plaza Mayor y la zona de bares y restaurantes, siga en activo un seminario con algunos futuros sacerdotes –muchos de vocación tardía–, y que esté en el edificio más grande de Cuenca, superior en superficie a la gigantesca catedral. Sorprende más, que buena parte del edificio se haya dedicado a Hospedería y que sea uno de los alojamientos más confortables y atractivos de la ciudad. Buena parte del mérito se debe a Olga Segarra, la activa directora de la Hospedería del Seminario desde su apertura en 2016. El edificio, con una espectacular fachada barroca, y un magnífico retablo gótico, obra del Maestro de Horcajo en su capilla, se encuentra en la céntrica plaza peatonal de la Merced, y tiene como vecinos a la antigua Iglesia de la Merced, que sirve como sala para eventos y grandiosa y moderna biblioteca, el Museo de las Ciencias de Castilla la Mancha y el Convento de la Merced.

  • Turismo gastronómico

Como ha ocurrido con todas las ciudades que han sido Capital Española de la Gastronomía (CEG) en los últimos 12 años, Cuenca ha experimentado un aumento en el número de visitantes y en pernoctaciones. Concretamente, y sin tener las cifras finales, se estima aumentos del 6% en visitantes y del 8% en pernoctaciones. Cuenca tiene desde hace algún tiempo la línea de AVE que une Madrid y ciudades de Levante, con hasta 30 trenes diarios; eso es una ventaja, sin duda, para favorecer las visitas, pero también puede ser un inconveniente para el alojamiento, puede haber turistas que lleguen en poco más de una hora a Cuenca, la visiten y coman allí, pero regresen a su hogar a dormir, en poco más de una hora de nuevo. Naturalmente se pretende que esta línea ascendente de visitantes siga en 2024 y años siguientes ya que para mucha gente el título de CEG les ha permitido conocer un nuevo atractivo de la capital conquense. Por supuesto el mérito es de los productos y platos de Cuenca, que han ocupado algunas de las letras de este abecedario, pero también de los restaurantes que se han volcado en ofrecer lo mejor a sus clientes. Son muchos (varios se han mencionado ya), pero entre ellos hay que destacar al restaurante San Nicolás en pleno casco histórico, una cocina de vanguardia con referencias al recetario tradicional, con el chef Adolfo Castillejo en los fogones; Figón del Húecar, ya mencionado en la antigua vivienda de José Luis Perales, cocina tradicional casera, de mercado, muy respetuosa con los sabores de siempre; Posada de San José en la casa que fue de Juan Bautista Martínez del Mazo, discípulo de Velázquez y yerno de éste desde 1633, gran cocina e inmejorables vistas; sin duda los más modernos son los restaurantes Casas Colgadas y Casa de la Sirena que dirige Jesús Segura que consiguió una estrella Michelin en su anterior restaurante Trivio (que ahora dirige Pablo Rocamora) y que aún no ha revalidado en estos, se trata de una cocina tradicional y novedosa, de esencia y de cambio, de recuerdo y sorpresa.

  • Uclés

Como sucede en otras especialidades gastronómicas, Cuenca destaca por la variedad y calidad de sus caldos con cuatro denominaciones de origen: La Mancha, Manchuela, Ribera del Júcar y Uclés. Estos vinos conquenses, en la actualidad, están sorprendiendo en el mercado nacional e internacional gracias a su tratamiento y calidad, y es que las bodegas de esta provincia apuestan cada vez más por la innovación, añadiendo nuevas variedades de uva. De entre ellas, tal vez la más auténtica conquense y menos conocida es la de Uclés, una Denominación de Origen protegida vinícola que ocupa gran parte de la zona oeste de la provincia de Cuenca. Una historia vitivinícola, un terreno de especiales cualidades, unas condiciones climáticas idóneas, y los antecedentes de ocho bodegas precursoras con una larga experiencia en el cultivo de la vid en estas tierras, así como del tratamiento de su fruto en el lagar, han impulsado la creación y desarrollo de la Denominación de Origen Uclés. Como curiosidad, hay que mencionar que un vino de Las Pedroñeras (Cuenca), de la bodega AurumRed se ha convertido en el vino más caro y exclusivo del mundo. Una botella de la serie plata cuesta 1250 euros, la serie oro asciende a los 25 000 euros, pero sin duda alguna, el producto estrella es la botella de 16 litros de edición única que ya supera los 340 000 euros.

  • Ventano del Diablo

En el camino hacia la Ciudad Encantada, imprescindible en toda visita a Cuenca, y en plena Serranía, a poco más de 25 kilómetros de la ciudad, a las afueras del pueblo de Villalba de la Sierra, en un rellano que acoge un pequeño kiosco de bebidas y cerámicas, hay que hacer un alto para asomarse al Ventano del Diablo, un mirador natural con dos agujeros excavados en la roca junto al cual serpentea el río Júcar, limpio, transparente y bellísimo que se pierde en la inmensidad del abismo, allá donde acaba la frondosa pinada y que invita a sentir el viento en la cara y el vértigo en el estómago. Pero las vistas son espectaculares. Desde la explanada o en mirador es fácil ver el elegante vuelo y aterrizaje de los buitres leonados que habitan por docenas en los roquedos colindantes. Cuenta la leyenda que este lugar recibe su nombre porque era donde el demonio realizaba sus sesiones de brujería y empujaba al abismo a quienes se asomaran por las ventanas al vacío. La especial orografía de la zona es perfecta para diversas excursiones de aventura como barranquismo acuático, o atreverse con la famosa vía ferrata del Ventano del Diablo, que te permite ver los cortados del Júcar de una forma única. Un espectacular itinerario en plena naturaleza, en el que se va avanzando mediante peldaños, clavijas, rampas, pasamanos, grapas y cables que permiten vivir esta aventura de forma segura, evitando cualquier tipo de riesgo.

  • Zarajo

Se trata de un aperitivo muy popular que se prepara formando una madeja con las tripas más tiernas del cordero lechal, tras ser marinada, en torno a dos ramillas de sarmiento. El truco está en limpiar perfectamente la carne. Se cocina en una parrilla a fuego lento sin más añadidos que su propio jugo, fritos en aceite de oliva, aunque también se pueden asar en el horno o hacer a la plancha. Esta tapa de casquería no gusta a todo el mundo ya que se trata de intestinos de cordero lechal. Sin embargo al estar enrollada alrededor de un sarmiento y servida bien crujiente y tortada el sabor es sorprendente. Un buen lugar para probarlos es el Bar La Ponderosa (c/San Francisco, 20), santuario de la gastronomía conquense que para muchos es una de las mejores barras de España. Deliciosas también sus perdices escabechadas, reina indiscutible de una carta donde también esperan morteruelo, setas en temporada, lomo de orza en adobo, mollejas o chuletillas de cabrito.

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Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

Juan Luis Recio

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