Bodegas Carrascas presenta la nueva añada de El tomillo y el viento bailan, su monovarietal de viognier. Se trata de un vino blanco elaborado al 100 % con uva viognier que vuelve a consolidar la personalidad y el potencial de esta variedad en los viñedos de El Bonillo, en plena I.G.P. Vino de la Tierra de Castilla. Con una producción limitada de 11 000 botellas y una crianza sobre lías de seis meses, esta nueva añada mantiene el carácter elegante, fresco y expresivo que ha convertido a este vino en uno de los blancos más reconocidos de la bodega.
El Tomillo y el Viento Bailan 2025 nace de una cuidada elaboración en la que la vendimia manual y la selección exhaustiva de racimos y bayas se combinan con tecnología de precisión y fermentaciones a baja temperatura en pequeños depósitos de acero inoxidable. El resultado es un vino de gran intensidad aromática, fresco y sabroso, donde la viognier encuentra una expresión singular en los suelos y la altitud de Carrascas. A la vista, la añada 2025 muestra un brillante color amarillo pajizo con reflejos verdosos. En nariz destacan aromas limpios y frescos de melocotón y flores blancas, mientras que en boca ofrece una entrada amable y envolvente, con volumen, equilibrio y un largo final persistente. La añada 2025 de El Tomillo y el Viento Bailan ya está disponible en distribución especializada, restauración y tienda online de la bodega. Su PVP recomendado es de 13,45 €. 
La trayectoria de El Tomillo y el Viento Bailan viene respaldada por importantes reconocimientos nacionales e internacionales. La nueva añada recoge el legado de puntuaciones destacadas en guías como Peñín, Intervinos o Wine Up, además de medallas obtenidas en certámenes de prestigio como Mundus Vini, Concurso Mundial de Bruselas, Cinve o Virtus Lisboa. Ubicada en El Bonillo (Albacete), Bodegas Carrascas continúa apostando por una viticultura de identidad y mínima intervención, elaborando vinos que reflejan el paisaje y el carácter de Castilla-La Mancha.
Bodegas Carrascas es un proyecto que nació en 2004 en el seno de la familia Payá. Su objetivo es elaborar y comercializar vinos exclusivos y con alma, con una clara vocación de excelencia. La primera cosecha salió al mercado en 2012 con la finalidad de sorprender por su perfil de vinos excepcionales. Además, en sus viñedos, situados a 1000 metros de altitud, conviven las variedades blancas viognier y chardonnay, con las tintas tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y syrah. Las cepas hunden sus raíces en un suelo arcillo-calcáreo y crecen cultivadas en espaldera, donde reciben más directamente los rayos del sol, que favorecen la maduración, la sanidad y una mejor calidad de la uva.
Junto a este lanzamiento, Bodegas Carrascas mantiene su nueva imagen que se basa en el concepto de que cada botella encierra el alma del entorno que le rodea; cada vino, un verso; y la bodega, un poema hecho de las historias que contemplan sus viñas. El resultado es un conjunto de versos con el nombre de cada vino, que funcionan solos, aunque unidos, en cualquier orden, originan una auténtica poesía. Historias que juntas crean más historias. Cada verso es un vino y el poema es la bodega. Además, cada uno transmite una personalidad distinta que puede representar a los distintos vinos con los que cuenta Carrascas. Estos vinos son: La torpe avutarda descansa, El tomillo y el viento bailan, Al cobijo de una gran sabina, Y solo cuando el río calla, Una sombra de ciervo avanza y Mientras cubre la luz tardía.

