El delincuente sólo tenía 17 años y muchas ganas de dinero

La triste muerte del atracador con la peor suerte del mundo

Triste, aunque los que lo cosieron a tiros y muchos de los han visto la escena, coinciden en que el atracador se lo estaba buscando.

El delincuente sólo tenía 17 años, muchas ganas de dinero y la peor suerte del mundo.

Entró a la farmacia, sacó la pistola y exigió la pasta.

çSe le cayó, con los nervios, la pistola al suelo.

Todos los clientes eran policías y lo mataron como a un perro. En Goiás, Brasil.

Donde hay personas, ha habido y hay crimen.

Pasión, avaricia, locura… existen muchas razones por las que las personas acaban cometiendo crímenes y, aunque la mayoría de estos crímenes se olvidan rápidamente, excepto por las personas directamente involucradas, algunos aún se recuerdan y se comentan décadas después.

El crimen está en todas partes.

Cuando miras la retorcida mente de un asesino, hay algo diferente.

¿Pero, qué exactamente? ¿Qué empuja a algunas personas a perder todo sentido de la humanidad y la decencia?

  • Las primeras leyes contra los crímenes
    Si bien la delincuencia es un problema en todas las sociedades a lo largo de la historia, la respuesta a los crímenes en las primeras sociedades planteó sus propios problemas. Se establecieron leyes que definían claramente los crímenes y los castigos correspondientes para sofocar el crimen y poner fin a las disputas sangrientas producto normalmente de la venganza. Estos primeros intentos permitieron que la víctima de un crimen emitiera el castigo, pero tratando de aclarar que la respuesta a un crimen en particular debía ser igual a la gravedad del delito en sí. El Código de Hammurabi es uno de los primeros intentos, y tal vez el más conocido, de establecer una escala de castigo para los crímenes. Los principios establecidos en el código se describen mejor como la «ley de represalias». Se basa en la aplicación de la ley del Talión, que incluye además el principio de presunción de inocencia.
  • Curiosidades sobre los detectives
    La palabra «detective» como persona resuelve-crímenes, se usó por primera vez en 1843. El primer uso conocido de la frase «historia de detectives» fue en 1883 en el título de una historia escrita por la autora estadounidense Anna Katharine Green. El primer detective literario fue probablemente C. Auguste Dupin en la historia corta de 1841 de Edgar Allan Poe ‘Asesinatos en la calle Morgue’, quien se pudo haber inspirado en las memorias de Eugène Vidocq de la agencia de detectives Sûreté. La mujer en blanco (1859) de Wilkie Collins fue la primera novela de detectives de larga duración. Uno de los grandes misterios de las novelas policíacas es la identidad del autor de The Notting Hill Mystery (1862-63), que aún no se conoce con certeza. El gran escritor estadounidense de novela negra, Raymond Chandler, decía que «Un detective realmente bueno nunca se casa».
  • Religión y crimen
    En la cultura occidental, muchas de las primeras ideas sobre el crimen y el castigo provienen del Antiguo Testamento de la Biblia. El concepto se reconoce más fácilmente como la expresión «ojo por ojo». En las primeras sociedades, el crimen, junto con casi todo lo demás, se veía en el contexto de la religión. Los actos criminales ofendían ya fuese a Dios o a los dioses. Fue en este contexto en el que los actos de venganza quedaban justificados, como un medio para apaciguar a los dioses por la afrenta cometida contra ellos.
  • Filosofía y crimen
    Gran parte de nuestra comprensión moderna de la relación entre crimen y castigo puede rastrearse a través de los escritos de filósofos griegos como Platón y Aristóteles. Platón fue uno de los primeros en teorizar que el crimen era el resultado de una educación deficiente y que los castigos por crímenes deberían evaluarse en función de su grado de culpa, lo que permite la posibilidad de incluir circunstancias atenuantes. Aristóteles, por su parte, desarrolló la idea de que las respuestas al crimen deberían intentar prevenir actos futuros, tanto por parte del criminal como por parte de otros que puedan estar inclinados a cometer otros delitos.

DELITOS QUE PUEDES ESTAR COMETIENDO

Hay multitud de infracciones recogidas en el Código Penal español, cuyo desconocimiento nos puede llevar a cometer delitos una y otra vez sin saberlo.

Cinco ejemplos:

  • 1. Curiosear el móvil de otra persona: la desconfianza lleva a muchas personas a cotillear el móvil de sus parejas, algo que atenta contra la intimidad y que está penado con multas de más de un año de cárcel, y es que espiar a otros está tipificado en nuestro Código Penal como un delito de descubrimiento y revelación de secretos
  •  2. Grabar sin consentimiento: la grabación de conversaciones ajenas en las que quien graba la conversación no es partícipe vulnera el derecho a la intimidad (no lo es si la persona que graba participa en la conversación).
  • 3. Publicar secretos de otras personas: revelar intimidades de otra persona en Internet sin su consentimiento también está considerado como delito de descubrimiento y revelación de secretos.
  • 4. Usar un nombre falso: De la misma forma, usar un nombre falso en Internet es ilegal, a pesar de que se trata una práctica muy común. En muchos casos, utilizar un nombre falso no es delito, sí lo es cuando se pretende suplantar la identidad, utilizando fotografías o datos personales. En estos casos estaríamos violando el derecho a la propia imagen.
  • 5. Robar Wifi: el uso fraudulento del Wifi de otra persona es un delito penado por la ley en España. Se trata de una práctica muy común, cuyas consecuencias desconoce la mayoría de las personas. A no ser que se haya llegado a un acuerdo con el vecino para compartir Internet, usar el Wifi de otra persona puede acarrear sanciones de hasta dos años de cárcel.

 

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