Triunfo sin paliativos
Donald Trump ganó las elecciones en los Estados Unidos de América y volverá a la Casa Blanca hasta enero de 2029.
El líder del Partido Republicano ganó con mucha más suficiencia de lo que pronosticaban los sondeos, que apuntaban a una Kamala Harris más combativa en la noche electoral.
Sin esperar al conteo total, Trump se marcó un discurso triunfalista desde su cuartel electoral en Florida:
Esto es muy grande. Un movimiento como se había visto antes. El movimiento político más grande de todos los tiempos y va a llegar a niveles nunca vistos. Vamos a sanar nuestro país. El país necesita ayuda desesperadamente. Vamos a arreglarlo y vamos a tener que cerrar las fronteras. Quiero agradecer al publico norteamericano por ser reelegido presidente. A cada ciudadano le dgo que voy a luchar por ti, tu futuro y tu familia. Cada día. No descansaré hasta tener una América prospera y segura. Va a ser la era dorada de América. Es una historia magnífica para el pueblo y vamos a hacer America Great Again.
Muchas personas me han dicho que Dios me ha perdonado la vida por alguna razón. Y esa razón es salvar nuestro país.
Lo cierto es que a Trump las cosas le fueron muy rodadas toda la noche al sumar a su zurrón estados clave como Pensilvania, Georgia y Carolina del Norte.
— Eric Trump (@EricTrump) November 6, 2024
A estas alturas, con el recuento ya muy avanzado, el kamalista ‘The New York Times’ da un 95% de opciones de ganar a Trump.
El diario, que odia al republicano, le vaticina a esta hora en portada una victoria clara con 306 votos electorales.
Harris y Trump necesitan al menos 270 votos electorales para ganar la presidencia.
La victoria de Trump en Georgia, que perdió por los pelos en 2020, y en Carolina del Norte le da muchas opciones para alcanzar el umbral de los 270.
Trump puede alcanzar la cifra mágica si gana en Pensilvania o en Michigan y Wisconsin.
También puede ganar si gana en Wisconsin y Arizona, así como en otras combinaciones que incluyan a Nevada.
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— Alerta News 24 (@AlertaNews24) November 5, 2024
SENADO
Los republicanos lograron la mayoría en el Senado de Estados Unidos tras ganarle escaños a los demócratas en Virginia Occidental y Ohio.
Ninguno de los dos partidos parecía tener ventaja en la lucha por el control de la Cámara de Representantes, donde los republicanos actualmente tienen una estrecha mayoría.
ELON MUSK
Este empresario, que ha construido imperios en industrias de alta tecnología y que ha redefinido lo que consideramos posible en transporte y exploración espacial, se ha vuelto una figura tan polarizante como el propio Donald Trump. Al elegir este espacio y compañía para la velada, Elon Musk lanza un mensaje contundente y quizás perturbador para muchos: su lealtad y respaldo al movimiento MAGA «Make America Great Again’ (Hagamos a los Estados Unidos grandes de nuevo)
Resulta revelador el hecho de que Musk haya invertido al menos 119 millones de dólares en un súper PAC a favor de Trump, una cantidad deslumbrante que lo coloca entre los principales benefactores del movimiento. Musk no solo se limita a apoyar con palabras: ha acompañado a Trump en eventos clave, como el mitin en Butler, Pensilvania, incluso después de que el expresidente sufriera un intento de asesinato. Este nivel de compromiso muestra que la alianza no es una simple simpatía, sino un proyecto de alcance y estrategia.
Desde luego, la relación entre Musk y Trump se puede ver como la colaboración entre dos íconos disruptivos que han retado el sistema establecido y encarnado valores de “antipolítica”.
Para algunos, esta mancuerna es una declaración de independencia frente al “establishment”; para otros, es un peligroso respaldo a la polarización extrema y a políticas divisivas. Musk, quien por años ha sido un emblema de innovación, ha cruzado una línea ideológica que le ganará fervientes seguidores y detractores por igual.
El papel de Musk va más allá del apoyo financiero: se convierte en un símbolo del potencial para alinear los sectores tecnológicos y empresariales con movimientos políticos altamente ideológicos. En una noche tan decisiva como la de las elecciones estadounidenses, ¿es este el camino que queremos para el Silicon Valley de hoy? ¿O estamos ante el nacimiento de un nuevo poder empresarial que desafía a las normas tradicionales de neutralidad?
El empresariado tiene una influencia innegable en la política; no obstante, cuando personajes como Musk usan su fama, poder financiero y redes de seguidores en apoyo de figuras tan divisivas, surge la pregunta de si esta alianza es una amenaza a la democracia o una expresión legítima de ideales.
¿Hasta dónde se extenderá esta colaboración? Solo el tiempo lo dirá, pero una cosa es clara: esta elección y la presencia de Musk junto a Trump son el preludio de una nueva era en la política estadounidense.
