EL AVISPERO DE ORIENTE MEDIO

Estos idiotas del ISIS intentan derribar un avión ruso y mira lo que les pasa

Vladimir Putin no se corta un pelo. Además de los los aviones de combate Sukhoi Su-24, Su-25 y Su-30, hace tiempo que desplazó a la base de Latakia, en Siria, seis de los bombarderos más modernos con los que cuenta Rusia: el Su-34 o «Fullback», como lo llama la OTAN.

Hasta hace relativamente poco, esos aparatos, los más modernos y poderosos de los cazabombarderos rusos, capaces de volar a dos veces y media la velocidad del sonido, nunca habían sido desplegados fuera del territorio de su país.

«Se trata de aviones de combate mucho más avanzados, esencialmente el remplazo de los Su-24M2, capaces de todo tipo de bombardeos y de defenderse a sí mismos en el aire», es la descripción de Kofman.

Efectivamente, los Su-34, que entraron por primera vez en servicio en 2006, están bien equipados para el combate aéreo con un cañón de 30mm y varios misiles aire-aire de corto y mediano alcance Vympel.

Están concebidos sobre todo para atacar posiciones terrestres gracias a sus sistemas de radar y de fijación de blancos con tecnología infrarroja y un vasto arsenal de bombas, de caída libre y teledirigidas, así como de misiles aire-superficie.

Y basta ver estás imágnes, para comprobar con que eficacia lo hacen.

Para Famil Ismailov, del servicio ruso de la BBC, el despliegue de los Su-34 en Siria le da a Rusia una rara oportunidad para probar los aviones en acción.

«Si los utilizan en Siria, van a poder ver qué es lo que funciona bien y qué no».

«Estos aviones nunca antes había entrado en combate y puede que Rusia no sólo lo esté usando, sino de hecho probándolos».

Y es que, como explica Douglas Barrie, experto en aviación militar del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos de Londres, los rusos todavía tienen cosas que averiguar.

«La actual Fuerza Aérea rusa no tiene la variedad de armas de precisión y sistemas de fijación de blancos de sus homólogos occidentales más capaces»

Vea: El bombardeo en Siria visto desde la cabina de un caza ruso

«No es un problema nuevo, sino algo que quedó expuesto durante la guerra con Georgia en 2008», aseguró.

Y es un problema que además de limitar la precisión de los ataques también aumenta el riesgo de víctimas colaterales.

Aunque, según Barrie, a partir de 2008 los rusos redoblaron sus esfuerzos para desarrollar y adquirir sistemas comparables con los que tienen EE.UU. y varios países europeos.

Ventajas en tierra

Otra desventaja comparativa de los rusos es que tampoco tienen sistemas aéreos no pilotados (drones) para labores de inteligencia, vigilancia y reconocimiento comparables con los empleados por EE.UU. y sus aliados en Afganistán.

Pero como explica el experto en temas de defensa de la BBC, Johnatan Marcus, en su campaña aérea en Siria los rusos tendrán una importante ventaja sobre los estadounidenses y su coalición: su alianza con Bashar al Asad.

Lea también: «Era natural para el gobierno sirio pedirle ayuda a Rusia»

Image copyright AP Image caption Se estima que Rusia tiene cuatro aviones modelo Su-30 en Siria.

«Una debilidad fundamental de EE.UU. y sus aliados es la falta de fuerzas creíbles en el terreno. El poderío aéreo puede lograr grandes cosas cuando se coordina con tropas en el terreno, pero sin éstas su impacto es limitado», explicó Marcus.

«Pero los rusos no tienen ese problema: puede que el ejército ya no sea lo que era, pero sigue siendo una fuerza que hay que tomar en cuenta. Y con nuevas armas proporcionadas por los rusos y su apoyo aéreo, van a poder resistir a la mayoría de las fuerzas de oposición», agregó.

Y si bien Rusia no cuenta con la misma tecnología para la obtención de inteligencia que EE.UU., muchos de sus blancos serán fijados con el apoyo de las unidades sirias en el terreno.

Para Marcus, el poderío aéreo ruso no va a ser suficiente para que Al Asad recupere control sobre las largas extensiones del país que ya perdió a manos de los diferentes grupos involucrados en el conflicto.

Pero sí le permitirá ganar valioso tiempo.

«Y ahí está la clave de la estrategia de Moscú: consolidar al gobierno de Al Asad, eliminar los puntos de presión y garantizar que su aliado siga siendo un factor a considerar en cualquier posible arreglo diplomático», sostiene Marcus.

Si esto acelerará el fin de un conflicto que ya ha dejado más de 240.000 muertos o, como teme Occidente, terminará prolongándolo todavía más, sólo lo dirá el tiempo.

Y según el corresponsal de la BBC en Medio Oriente, Quentin Sommerville, por el momento, más que preocuparse por el tipo de aviones que emplea la Fuerza Aérea rusa en Siria, lo que preocupa a los militares estadounidenses que también están combatiendo a Estado Islámico son otras dos cosas.

«La actitud ‘diferente’ de los rusos ante los daños colaterales y qué pasa si bombardean las fuerzas que ellos están apoyando», explicó.

Y sobre eso Moscú y Washington tienen mucho que hablar.

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