El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCXXVI)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCXXVI)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Pues no te falta razón en cuanto aduces. Aunque, si me permites un leve desacuerdo en la forma (que, sensu stricto, complementa y/o completa la tuya), soy partidario de dar cuenta de la evidente muda habida en ciertos sujetos (ellas y ellos) de la piel de toro puesta a secar echando mano de una expresión distinta para el segundo término de la comparación: del lema por antonomasia de la Benemérita, “todo por la patria”, aquí se ha pasado a “todo por incrementar (con malas, peores y hasta pésimas artes) el patrimonio propio”.

En los medios salieron a relucir manifestaciones que mostraban claras discrepancias en lo tocante a qué sucedió. Espero y deseo que, si no todas, el grueso de las circunstancias que concluyeron en el fatal desenlace se esclarezca/n pronto.

El citado atracador de sucursal bancaria, quien ha cometido tan craso error, ¿habrá aprendido la lección o cuando salga a la calle, tras cumplir la pena que le impongan, volverá a atracar otra? Veremos si tiene alguna validez o vigencia eso que mi amigo Emilio González, “Metomentodo”, sostiene de que no hay errores, sino lecciones que debemos aprender.

Ya sabes que, al parecer, la frase (correspondientemente traducida, claro) que pronunció Julio César no fue tal como ahora la referimos, sino, si hacemos caso a lo que dice Plutarco en su obra “Vida de Cicerón” (ergo, no en su “Vida de César”), así: “La he repudiado porque la mujer de César debe estar libre, no sólo de cualquier acto vergonzoso, sino incluso de cualquier sospecha de ello”.

Acabo de bajar del HRS, donde he pasado la tarde dando la merienda y haciendo compañía a mi señera y señora madre, Iluminada, enferma, a la que hoy andaban trasfundiendo sangre.

Así es, como cuentas que dicen, pues dos biografías, dos, las de Giorgio Vasari y Ascanio Condivi, se publicaron en vida de “el Divino”.

Imperecedera es, sin duda, la frase que has elegido de Buonarroti, que viene a demostrar lo que, sin hesitación, era, un genio: “No sé qué es preferible: el mal que hace bien o el bien que hace mal”. Por ejemplo, una rectorragia, señal de un posible cáncer de colon (que se lo pregunten a Pau Donés, vocalista de Jarabe de Palo, que ha tenido que cancelar su gira por ese motivo, de peso, tras pasar por el quirófano); o una reprensión pintiparada, razonada, que consigue corregir un hábito nocivo. Me temo que me he decantado, claramente, por la primera opción.

No sé si has visto la película “El tormento y el éxtasis” (1965), dirigida por Carol Reed y protagonizada por Charlton Heston, que interpreta estupendamente el papel de Miguel Ángel, y Rex Harrison, que borda el rol del papa Julio II (no falta quien —así se escucha en la cinta— considera a este último mejor guerrero que pontífice). Antes de la película (al menos, en el vídeo que poseo y he visionado varias veces), que versa sobre la relación que mantuvieron ambos mientras el artista eternizaba los frescos del techo abovedado de la Capilla Sixtina, el espectador puede ver un documental sobre la labor escultórica de uno de los genios del Cinquecento italiano. Reconozco, sin ambages, que mi criterio o parecer sobre los dos personajes citados es deudor del citado filme.

Conocía esa anécdota. Seguramente, me la hiciste llegar antes, hace bastante tiempo, a mi correo personal o hablamos de ello por teléfono.

Como me has leído más de una vez, itero, repito que has hecho un excelente aprovechamiento, que no miento, de cierto pensamiento de Confucio, que yo me aprendí (sé que no es literal) así: “Quien comete un error y no lo corrige comete otro aún mayor”.

Te saluda, aprecia, agradece y abraza

Ángel Sáez García
[email protected]

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído