PRONTO SE HA COMPROBADO QUE ERA CIERTO…
Dilecta Pilar:
Si habéis cogido la gripe, soltadla al momento, porque es perniciosa. Sé de lo que hablo. A mí me ha dejado baldado.
Ya la leí y me gustó mucho. ¿Compleja? ¿Acaso nunca has dicho, leído u oído que la realidad o vida es un poliedro de ene caras? No siempre Guillermo de Ockham puede usar su navaja para mondarla y trocearla. Ya conoces una de las definiciones que dio de su principio de economía o de parsimonia: “En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable”.
Intuía lo que deseaba y esperaba y, gracias a Dios o a Natura, pronto se ha comprobado que era cierto, que seguías viva, pero… como no me habías contestado aún… lo achacaba al catarrazo o gripazo. Eso es, poco más o menos, lo que todo el mundo dice, escucha o lee durante los últimos días: una de dos, o que lo acaba de vencer o que anda en ello.
Como tengo tu teléfono, (me) he dicho voy a ver qué hace Pilar. Así, de viva voz, a través del canal inventado por Bell, hemos tenido la oportunidad de desearnos feliz año 2018. Haré lo acostumbrado (si hubiera escrito “aré lo acostumbrado”, sin hache, te hubiera querido decir otra cosa, que en el pasado, ¿tal vez, ayer?, labré con la ayuda de una yunta de bueyes o de un tractor lo habitual), todo lo posible por leerlo (en un sitio o en otro).
Todo, absolutamente todo, en este mundo tiene complicación o dificultad, o sea, intríngulis, hasta que alguien te lo explica bien, como se debe exponer cualquier asunto o materia; ya que, una vez se ha entendido, en ese mismo instante o momento, que acaso merezca o no un monumento, deja de tenerlo.
Tu “hiciste bien” me ha hecho recordar otro “hiciste bien”. Lo escribió la lene Safo (de Mitilene):
“Viniste, hiciste bien, te anhelaba a mi lado;
oh tú, que hielas mi corazón ardiente de tu deseo.
Amor ha sacudido mis sentidos,
como el viento que arremete en el monte a las encinas”.
Pues ya no puedes decir otra vez la misma cosa (sin incurrir en clara contradicción, claro).
Abundo contigo en el parecer. Ahora bien, ya verás cómo alguien, un ente atiborrado o porteador de prejuicios, empieza a ponerle objeciones al hecho de que Safo se lo dijera (o escribiera) a una mujer y no a un hombre.
Los Reyes Magos me trajeron la lectura de El País Semanal, en cuya página 80 leí “Lo importante”, el texto de Rosa Montero, que me suministró la información necesaria para escribir la décima (sensu stricto, duodécima) que titulé “Por ti vivo, flor, por ti”, que he publicado hoy en mi bitácora.
Coincido contigo en que todos podemos ser unos trozos de pan si nos proponemos serlo.
Otro abrazo.
Que tengas felices sueños y sean espléndidos (me consta que has sido un trozo de pan) los Reyes Magos.
Ángel Sáez García
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