El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Este sábado no hubo zuriteo

ESTE SÁBADO NO HUBO ZURITEO

   Dilecta Pilar:

   Estos días, como los anteriores (y confío, deseo y espero que otro tanto ocurra con los posteriores), sigo haciendo lo que te consta, lo de siempre, leer y escribir. Durante el fin de semana, suelo escribir una media de tres poemas y dos artículos suigéneris (¿de opinión?). Durante la semana voy a texto por día, por lo menos, pero unos (los urdidos en prosa) me cuestan tres horas trenzarlos o más; y otros (los urdidos en verso, si no son sonetos, claro, que requieren más cuidados) bastante menos tiempo. Luego está que no tengo ordenador y dependo de los de la biblioteca municipal de Tudela, como sabes.

   Siempre te he comentado que no tienes ninguna obligación de contestar mis correos; y, evidentemente, no es una de mis pretensiones perentorias que te estreses más de lo que ya lo estás. Si así te hallas más a gusto, con el hecho de que nos escribamos un correo a la semana, me parece bien. No pongo objeción al hecho.

   El viernes pasado, por la mañana (no marras), leí tu artículo o columna “El político” en el Heraldo de Aragón. La crítica (acaso hubiera sido más ajustado o cabal titular “El politicastro”, que de esos tenemos en España un montón) que contiene hacia los tales me parece oportuna, pertinenteSi debo quedarme con unas líneas del mismo, interesante, serían las que coronan el párrafo cuarto: “Y es que a algunos les importan más sus posaderas que el bien común”. ¡Chapó!

     Te respondo a ese comentario escueto que me haces lo mismo que otras veces, lo de siempre: de nada. Si a quienes conocemos y apreciamos de veras no hacemos el esfuerzo de comprender, ¿cómo vamos a lograr hacer tal cosa con quienes desconocemos?

   Me parece bien que, abierto el abanico de opciones, elijas unas varillas y no otras, o sea, qué hacer y qué dejar de hacer. En eso, en parte (pues no todos disponemos de idénticos abanicos), consiste la libertad, ¿no?

   Insisto en la misma respuesta: de nada. Ya, ya te entiendo, porque, en ese caso, hubieras echado mano de dicho vocablo, “politicastro”. Tengo la impresión refractaria de que abundan por doquier (partido o formación política). Cuanta más información acopio y leo sobre ellos y sus andanzas, más me ratifico en dicho parecer.

   Excepcionalmente, este sábado no hubo el zuriteo habitual con mis amigos Pío y Diana. Como llovía y ellos estaban cansados, me propusieron que bajara a su casa y allí nos tomáramos unas birras y degustáramos un buen cuenco de cardo rojo, que, por cierto, estaba exquisito. Doy por supuesto que acepté de buen grado. El domingo, tras tomarnos unos zuritos (que compartimos con mi primo carnal Eulogio y con Pacho), comimos en grata compañía los tres (pues me habían convidado la víspera) y yo les invité a tomar café.

   Este fin de semana ha sido muy creativo para mí: ocho décimas y un soneto (“¿Prefieres la versión prima o postrera?”, del que doy dos versiones, la inicial y la final).

   Otro (de tu amigo Otramotro).

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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