El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Haciendo una limpieza más profunda

HACIENDO UNA LIMPIEZA MÁS PROFUNDA

Esta mañana, antes de que la solícita “Charo” me tomara las tensiones arteriales (en las puntuales ocasiones que acudo para ese fin a la farmacia que regenta “Merche” Pascual, sita en la tudelana Avenida de Santa Ana, suele turnarse, a la hora de llevar a cabo dicho menester, con sus amables compañeras Raquel y Sonia), la sistólica y la diastólica, y a quien, por cierto, le he comentado con guasa que me había llamado la atención que, apenas un minuto antes de coronar, de manera cuidadosa y diligente, como de costumbre, el hecho, se hubiera referido a mí como “otro señor”, cuando sigo siendo un chaval, con 58 años y varios achaques o peros (mi hermano Eusebio suele decir, al respecto, que “quien no tiene un pero tiene un manzano”), sí, pero un “muete”, como llamamos en la capital de la Ribera Navarra a un mocete o muchacho, itero, antes de que apuntara 108 de máxima y 80 de mínima en la cartilla de control, cuando, después de desayunar, me dedicaba a hacer una limpieza del piso más profunda de la habitual, he encontrado, detrás del mueble donde coloqué en mi habitación la tele, el reproductor de vídeo, dos pilas de libros de cabecera y otras dos de cintas de DVD, la perdida servilleta de papel de cocina (aunque al atento y desocupado lector de estos renglones torcidos, ella o él, le extrañe la confesión que me dispongo a hacerle, suelo escribir los borradores de mis escritos, ya sean en prosa, ya en verso, en las susodichas porciones de papel de cocina) donde apunté, hace dos o tres semanas, las cuatro frases que juzgué dignas de ser recordadas, mientras veía la cinta “Armas de mujer” (“Working Girl”), protagonizada en sus principales papeles por Harrison Ford (Jack Trainer), Sigourney Weaver (Katherine Parker) y Melanie Griffith (Tess McGill), cuyo guion lleva la firma de Kevin Wade y fue dirigida por Mike Nichols en 1988:

—“Nunca quemes tus naves. El capullo de hoy es el magnate de mañana” (le aconseja Katherine a Tess).

—“Leo muchas cosas. Nunca se sabe dónde pueden surgir las grandes ideas. ¿Comprendes?” (le argumenta Tess a Katherine).

—¿Sabes, Tess? En este mundo no llegas a ninguna parte si esperas sentada a que te ocurra lo que deseas. Has de provocarlo tú misma” (le arguye Katherine a Tess).

—“Tengo una mente para las finanzas y un cuerpo para el pecado. ¿Hay algo malo en eso?” (le aduce Tess a Jack).

Bueno, pues a partir de dicho póquer de frases (dichas todas ellas por mujeres, según el guion de la citada película), he trenzado esta doble décima dialogada, que he titulado “¿Qué armas usan las mujeres?” y contiene los veinte versos octosílabos que siguen:

—Si has visto el film que hoy he visto, / sabrás que mui viperina / gasta la mujer divina, / que puede que como un cristo, / si usa, te deje, Evaristo.

—Te diré lo que ya sabes: / ninguna quema sus naves; / porque el bobo de hoy, Eugenio, / puede ser mañana un genio, / magnate de los jarabes.

—Mi mujer lee de todo / por esta razón de peso: / en qué parte del proceso / ignora y en qué recodo / de crecer hallará el modo.

—La mía airea con arte / que no va a ninguna parte / quien espera, aunque se aburra, / a que un milagro le ocurra / sin descarte hacer ni encarte.

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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