PORQUE ALLÍ EL ESPERPENTO SIEMPRE ENCAJA
Difícil de creer, sinceramente,
Es cuanto yo constato en el Congreso;
Lejos de ser la casa del progreso,
Es la de Roque; llámame demente.
En lugar de tratar, sensatamente,
Del paulatino y perspicaz regreso
A la normalidad, se habla de ingreso
En varios manicomios de su gente.
Mas, como allí el grillado tanto abunda
(Como no hago distingos por el sexo,
Coloco entre ella y él la barra, el nexo),
Al fin, ya sé por qué razón inmunda
El Congreso es la vil Cámara Baja,
Porque la astracanada siempre encaja.
Ángel Sáez García