El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Con Trump yo puedo estar equivocado

CON TRUMP YO PUEDO ESTAR EQUIVOCADO

Si nada de lo humano me es ajeno, y errar lo lógico es en las personas, con Trump yo puedo estar equivocado.

Hace ocho años, cuando el elefante pisó el suelo de la Casa Blanca, aún había quienes, entre los que me contaba, le concedíamos al susodicho el beneficio de la duda, por la sencilla razón de que no éramos prejuiciosos, pero hoy, cuando sabemos de qué pie cojea, cuando nos consta qué hizo y qué promovió que sus secuaces culminaran, como ya lo conocemos, haremos mal si le pasamos una tropelía y aun media.

Entre mis congéneres buenistas (uso aquí el adjetivo con alguna dosis de ironía o pizca de sarcasmo), que los hay, nunca faltan, circula la especie de que cuatro años pasan volando, en un santiamén. Y es verdad. Si, como dice un verso de la letra, compuesta por Alfredo Le Pera, de ese tango, “Volver”, que cantó tantas veces Carlos Gardel, veinte años no es nada, cuatro años serán menos, un quinto de nada. Pero es que nada puede ser lo que haya quedado, antes de que se cumpla ese cuatrienio, sobre la faz del planeta azul, la Tierra. Y nadie. Ahora Trump y Putin se llevan estupendamente, son amigos del alma, pero quién te dice, atento y desocupado lector, ora seas o te sientas ella, él o no binario, de estos renglones torcidos, que, dentro de tres meses, se lleven mal y la líen, pero a gusto; y el planeta azul devenga rojo, como otro Marte.

Como soy humano, puedo equivocarme, pero a quien le parezca bien lo que dice y, sobre todo, lo que hace Trump, y le aplaude (hasta con las orejas), que se prepare para lo peor (yo reconozco, porque la experiencia es, además de un grado universitario, madre de la ciencia y maestra de la conciencia, soy catastrofista), porque el sujeto, si no lo sujetan con una camisa de fuerza, es capaz de hacer lo que nadie, en su sano juicio, hubiera pensado que un presidente de los Estados Unidos de América, estando en sus cabales, pudiera llevar a cabo.

Así que, ahí va la advertencia, en forma de soneto.

 

CARECE DE LA MÍNIMA ETIQUETA

QUIEN LA SALIDA CREE QUE ES LA META

 

Amén de un mentiroso redomado

Y un machista procaz, recalcitrante,

Es a quien firmar órdenes delante

De gente pone, sí, y ser desalmado.

 

Desconozco por quién asesorado

Está el de sin probóscide elefante,

Que miedo o risa da, descacharrante;

Su chiste es de un orate de cuidado.

 

Quien a ultranza defiende su egoísmo,

Que tiene dimensiones de una seo,

Y es de oro hasta la taza de su aseo,

 

Solo piensa en su bien, el de sí mismo.

Carece de la mínima etiqueta

Quien la salida cree que es la meta.

 

   Ángel Sáez García

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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