QUE NO FALTE LA ESTELA DE LA CERA
Confieso que me caen las ermitas
De Baco mejor que una marabunta;
Y un chato, por si usted, lector, pregunta
Qué prefiero, a un enjambre de termitas.
Patrona de Tudela, no permitas
Que mi veneración por ti presunta
Sea, sino muy cierta, y siempre adjunta
Vaya a tu vera, que el vacío evitas.
Que no flaquee nunca, excelsa Yaya,
La que te tengo devoción sincera;
Y no falte la estela de la cera
Ni el olor de albahaca, que no calla
En la calle, que canta y procesiona
En tu honor. Quien no llora, se emociona.
Este soneto, Abuela, ten en cuenta
Más que los bares que su autor frecuenta.
Ángel Sáez García