LA FIRMEZA DEMUESTRA SU EFICACIA
SI EMPAREJADA VA DE INFLIGIR DAÑO
“Os dieron a elegir entre la guerra y el deshonor. Elegisteis el deshonor y tendréis la guerra”.
Winston Churchill lanzó dicha pulla al primer ministro británico Neville Chamberlain, por haber firmado el Pacto de Múnich con Hitler en 1938.
Está claro, cristalino, que la experiencia puede ser un grado, o sea, una licenciatura, y hasta un doctorado, si tomamos como modelos actitudinales a seguir comportamientos que han demostrado antes, de manera fehaciente, que han resultado eficaces para conseguir el fin o los retos propuestos. Y esta verdad se ha constatado recientemente, durante el Foro Económico de Davos, Suiza, donde la UE, ya era hora, ha estado, por fin, a la altura de las circunstancias, y no se ha dejado avasallar por el matón del barrio (que ha devenido el orbe) o de la clase (política, es un decir).
Como todo español (ora sea o se sienta ella, él o no binario) con una cultura media sabe, Félix Lope de Vega y Carpio escribió los dieciséis versos octosílabos del famoso poema titulado “Los ratones”, compuesto por dos estrofas de dos redondillas cada una, que dicen así:
“Juntáronse los ratones / para librarse del gato; / y, después de largo rato / de disputas y opiniones, / dijeron que acertarían / en ponerle un cascabel, / que, andando el gato con él, / librarse mejor podrían.
“Salió un ratón barbicano, / colilargo, hociquirromo / y, encrespando el grueso lomo, / dijo al senado romano, / después de hablar culto un rato: / —¿Quién de todos ha de ser / el que se atreva a poner / ese cascabel al gato?”.
Bueno, pues, como Lope dejó su poema abierto (por echar mano de una imagen que utilizó Cervantes, rival literario suyo entonces, que lo llamó Fénix de los Ingenios y Monstruo de la Naturaleza, que no son pullas o remoquetes zahirientes, sino más bien sutiles paradojas, piropos escasamente afrentosos, que no todos los días cosecha, verbigracia, este menda, en su obra cumbre, “El Quijote”, con las espadas en todo lo alto), sin saber cómo iba a terminar el combate o duelo entre el colectivo roedor y el solitario minino, tras el citado Foro, me consta que hay quien ha escrito una secuela, puesta al día, de dicha composición métrica. A mí me la acaba de entregar en mano mi amigo y heterónimo Emilio González, “Metomentodo”, que, como no lleva firma de su hacedor o vate, tiene la pretensión de ser y permanecer así, anónima. Estos son los dieciséis versos octosílabos que componen la “Continuación actual de ‘Los ratones’”:
Los europeos ratones / se han opuesto al delirante / Trump en Suiza; qué epatante / ha sido decirle “nones”. / Y, “ante el matón, no me callo”; / “no queremos ser esclavos / de nadie” han gritado en Davos; / “no me agrada ser vasallo”.
Como el apaciguamiento / indica debilidad, / de esa vil realidad / se han borrado; aquí no miento. / Tampoco en esto otro: yerra, / como Churchill enseñó, / quien a él mismo se engañó / por decir que no a la guerra”.
Ángel Sáez García