El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Hoy quisiera entender cómo razonas

HOY QUISIERA ENTENDER CÓMO RAZONAS

Y SENTIR LA EMOCIÓN QUE AHORA SIENTES

Ayer, haciendo una limpieza a fondo, encontré, entre mis materiales literarios, varias piezas que otrora decidí no tirar ni tocar o, en su defecto, no subirlas a mi bitácora por el motivo o la razón que fuera. Como hoy las circunstancias han cambiado (o el estado de la coyuntura es otro, ha variado), no se lo/a hallo, porque ese criterio ha mudado y es otro, acaso el contrario. Por la fecha de los textos anejos, estas pertenecen a hace más de una década y media.

Por si algún lector le saca provecho a su lectura, he decidido publicarlas.

Sofía me envió este texto. Supongo que, dada mi manía, lo enmendé todo lo que pude y quedó de esta guisa:

“Querido Ángel:

“Puede ser acertada tu conclusión, pero, en esta vida, no solo a base de palos se aprende (gracias a Dios, si este existe, claro), también a base de todo lo bueno que nos encontramos o pasa. Yo estoy convencida de que la bondad y la buena voluntad siempre compensan y hasta traen recompensa (pero tienen que ser ambas espontáneas, naturales, y con convencimiento). Tú entregaste tu corazón a esas desalmadas (con perdón), las llamo así porque jugaron con tus sentimientos, se dejaron llevar por tu apasionamiento (seguramente por vanidad).

“A qué mujer no le gustaría que su hipotético amado le amase con la pasión que tus palabras reveladoras transmiten de ti (tanto bueno). Dejarse querer (ficticiamente) debe ser fácil para alguna persona, porque no tenga otra cosa, por entretenimiento o por vanidad; por eso, cuando, llegada la hora de la verdad, se tiene que dar el paso definitivo (imprescindible), la presencia física, se echa atrás. Pero, ¿por qué las personas pueden llegar a ser crueles? Quiero creer que es por ignorancia (de sí mismos), que no es algo premeditado, por dar un margen a la maldad.

“Comprendo tu visión de romero o peregrino y tu certeza de que, a través de Internet, difícilmente va a tener premio tu ilusión y va acabar un día tu peregrinaje y poder besar al santo (Santiago) o a la santa, pero te entiendo: el buscar angustiosamente angustia a quien busca, y a veces hay que dejarse llevar por la corriente del río de la vida (sin remar contra corriente), y, sobre todo, estar atento a los cantos de sirenas. La desesperación y la necesidad son malas compañías. Pero tus experiencias han tenido su prole literaria, escritos llenos de pensamiento y sentimiento; bellísimos ambos, que se quedaron huérfanos de madre, pero créeme que muchas mujeres hemos adoptado a esa prole, al y tras leerlos.

“Yo estoy tan convencida, como tú aseveras, de que el amor llega donde menos lo esperan y cuando menos lo esperan a quienes, hartos de esperar, ya no lo esperan. No discrepo en ese criterio o parecer tuyo. De acuerdo; a veces hay más amor en los preliminares, en las caricias, en las palabras, en las miradas, en los besos. La compenetración en la penetración depende de esos preliminares. Hay algo de místico en el hecho de hacer el amor. ¿No crees? La desnudez de los cuerpos para mí no es solo erotismo, el mostrarnos desnudos (como desprotegidos) en esa intimidad compartida, es una mezcla de inocencia y de concupiscencia. Cuando el deseo lo provoca el sentimiento, no hay placer más grande que se pueda experimentar (con orgasmo y sin él, bueno, mejor con él).

“¿Recordárselo? Él sabe que lo fue, total y completamente. Si se lo recordase vendrían los conflictos. Habíamos pactado que el sábado no nos tocaríamos y así fue durante horas, hasta que llegamos a su casa. Después de comer, nos echamos la siesta (en la misma cama), cada uno en un extremo, yo estaba boca arriba, en el momento que me di la vuelta (que le di la espalda), se pegó a mí como una lapa y me abrazó, sentí en mi espalda (en su final) su pene erecto, mientras su pelvis se acercaba y me tocaba suavemente, así estuvimos unos minutos sin decirnos nada, solo escuchando nuestras respectivas respiraciones; no pude más y me volví, durante unos momentos nos miramos y le besé con dulzura, despacio, y poco a poco empezamos a besarnos los dos como locos, lo que vino después ya lo sabes. Y ¿por qué te cuento esto, que parece un seudorrelato erótico?, porque hoy, por teléfono, me ha comentado que fui yo la que quebró el pacto, la que empecé, que él habría podido estar abrazado como estaba hasta quedarse dormido. No quiero volverme loca, Ángel, seguir preguntándome por qué no admite ciertas cosas, por qué no reconoce que siempre me acaba buscando él. ¿Por qué no quiere reconocer sus sentimientos? Durante toda la tarde, las muestras mutuas de cariño iban unas detrás de las otras, sin solución de continuidad. No hablo de sexo nada más. En el segundo encuentro sexual fui yo claramente quien lo buscó, y en el tercero él a mí. Ningún día antes habíamos tenido tanto sexo. Es como si el pactar no tenerlo, no tocarnos, hubiese generado más tensión sexual, más deseo (o algo así). A ver cómo lo voy llevando hasta que pueda volver a estar otra vez con él. Hasta entonces nos relacionaremos por teléfono nada más.

“Sé que esta mesa cojea y que te faltan datos para que te cuaje esta historia, dame tiempo y confianza y te los daré (si quieres, claro).

“Gracias por tu respeto; entiendo lo que quieres decir, pero recibo con gusto tu abrazo y tus dos besos, que yo siempre he sentido castos. Si por lo menos llegase a poner un poco de compañía en tu vida, eso me colmaría y con eso me conformaría. Y no hablo de llenar tu soledad del alma, algo impensable por imposible. Si lo lograra, me daría con un canto en los dientes. Quisiera sentir cómo piensas y pensar cómo sientes. De feo no tienes nada (aunque las fotos pueden engañar —es broma—).

“Tu amiga (espero algún día del alma)

“Sofía”.

   Ángel Sáez García

   [email protected]

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído