Errare humanum est
ERRARE HUMANUM EST Vaya por delante que ni antes, ni durante, ni después de trenzar mental y mecanográficamente el texto que sigue he hallado en mí un ápice de “animus iniuriandi” (“ánimo de injuriar”), una pizca de “animus laedendi” (“ánimo de dañar”). Sí he encontrado alguna dosis de “animus iocandi” (“ánimo