Quince de julio, cuatro de la tarde
QUINCE DE JULIO, CUATRO DE LA TARDE Abuela, hoy me ha brotado este deseo, Ser testigo del cambio de tu manto Dorado y tu traslado ver con llanto Hasta el altar mayor de la impar seo. Me he visto como otrora vio Teseo, Tras finar con la causa del espanto, Asterión, al marcar el mejor tanto, Digno de ser expuesto en un museo.