El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Porque allí el esperpento siempre encaja

PORQUE ALLÍ EL ESPERPENTO SIEMPRE ENCAJA   Difícil de creer, sinceramente, Es cuanto yo constato en el Congreso; Lejos de ser la casa del progreso, Es la de Roque; llámame demente.   En lugar de tratar, sensatamente, Del paulatino y perspicaz regreso A la normalidad, se habla de ingreso En varios manicomios de su gente.  

Para empatizar se ha de tener tino

PARA EMPATIZAR SE HA DE TENER TINO   Para empatizar se ha de tener tino, Que adquiere quien insiste en la firmeza De no advertir en ello una rareza, Sino un hábito excelso, Florentino.   Aunque esto te parezca un desatino, Yo reputo que porta impar certeza: Buenos no nos parió Naturaleza, Pero somos mejores por destino.  

Que no llegue a ser la ómicron omega

QUE NO LLEGUE A SER LA ÓMICRON OMEGA QUE NO DEVENGA LA O PEQUEÑA O GRANDE   “Laetitia est hominis transitio a minore ad maiorem perfectionem” (“Es la alegría el tránsito del hombre de una menor a una mayor perfección”. Baruch Spinoza, en “Ética demostrada según el orden geométrico”.   Ómicron han llamado a la

¿Qué, amén de placentero, es solitario?

¿QUÉ, AMÉN DE PLACENTERO, ES SOLITARIO?   “Quien escribe practica una tarea Que, amén de placentera, es solitaria”. Le consta esto a Isabel, mi secretaria. Si iterar no me lo oye, se marea.   Por eso servidor lo cacarea, Para que luego dé fe mi notaria De que en una ocasión (no fue ordinaria) No acaeció así y casi me

No han estado hoy geniales, cual Quevedo

NO HAN ESTADO HOY GENIALES, CUAL QUEVEDO Más de un día (ignoro si la causa descansa en el cansancio generalizado de los contertulios o si cabe hallar su origen en el de servidor) y más de dos, tras leer en casa las notas que he tomado durante la tertulia del casino “La Fuerza”, de Algaso, a fin de desarrollar y componer la pieza literaria

¿Quién nunca ha cometido un error craso?

Si alguien me preguntara por mis costumbres lectoras, verbigracia, ¿a qué autores leo habitualmente en los diarios y las revistas de papel?, que hasta este instante del día de la fecha nadie lo ha hecho aún, le contestaría, de buen grado, la verdad, que durante el finde, nunca, o sea, jamás de los jamases, me pierdo a mi póquer de ases

¿Finará este soneto la repera?

¿FINARÁ ESTE SONETO LA REPERA?   —Basta con escarbar en el pasado Para que la abyección su hocico asome. —No hay paz sin desazón ni edén que dome Los vicios de soltero del casado. —Puede que al lector no le haya pisado Aún quien ni comer deja ni come. —Acaso a broma todo se lo tome Cuando en Londres le pidan el visado. —La

¡Anda, cinco mil dólares! ¡La fianza!

¡ANDA, CINCO MIL DÓLARES! ¡LA FIANZA!   La cantidad en dólares del cheque Que recibió su autor, King, por la venta De derechos jamás obró en su cuenta Corriente. ¿Haré con ella una oda o un teque?   Puede que el novelista probo peque De ser persona altruista, amén de atenta, Por el gesto que el menda aquí comenta, Y finja

Leyenda del obispo Pedro Díaz

LEYENDA DEL OBISPO PEDRO DÍAZ   Hay en Ciudad Rodrigo (Salamanca), En su impar catedral del siglo XII, Que da a quien la visita más de un goce, Una que permanece historia estanca.   Tal vez sea leyenda, sí, y no manca. Quien la tumba de Pedro Díaz roce Acaso dé un respingo si conoce Por qué resucitó; para que blanca,  

¿»El infinito en un junco»? ¡Qué ensayo!

¿“EL INFINITO EN UN JUNCO”? ¡QUÉ ENSAYO!   Como de semejantes una pila Del vigor de los clásicos dudaba, Tras leer este ensayo, la caraba, Me ha plagiado: la elite le encandila.   A ti, que atenta/o lees, espabila. El mismo doy consejo que me daba Fray Ejemplo, cuando algo le gustaba: Apúntate cuanto antes a la fila  

A torear con arte has aprendido

A TOREAR CON ARTE HAS APRENDIDO   Aunque, Iris, tú jamás has asistido A ver y escuchar un drama jocoso De Mozart y Da Ponte ni ido a un coso, A torear con arte has aprendido.   No es necesario parecerse a Dido Para el de Eneas padecer acoso; Y que él rehúse ser tu amado esposo Y en el fuego halles pronta visa al nido.  

Doy, cuando brota, un de alegría salto

DOY, CUANDO BROTA, UN DE ALEGRÍA SALTO   Si te has enamorado de repente, Seguro que me entiendes al instante. A veces, la razón no es importante, Pero hacer al amor caso es urgente.   Basta con que esté al otro lado, enfrente, La que en bruto reputas un diamante, Pues calla, escucha y no habla del frustrante Virus, que malogrando

Todo escritor portea a otro Teseo

TODO ESCRITOR PORTEA A OTRO TESEO Todo escritor, quiéralo o no, acarrea a otro Teseo, que sabe, a ciencia cierta, dónde empezaba el hilo que Ariadna le cedió o dejó prestado antes de que decidiera poner un pie en el laberinto, pero, si sigue tirando paulatinamente de él, se dará cuenta de que desconoce dónde puede terminar este, tras

Sin sacerdotes justos ni cerdotes

SIN SACERDOTES JUSTOS NI CERDOTES   Si otrora me tragué aquellas patrañas, Ninguna ahora pasa mi garganta. Lo mismo me ocurrió que a esa elefanta Que a los ratones teme, a las arañas.   Con trozos de ene fes sé que te apañas. ¿Otra más crearás que una somanta Le dará a la católica, que aguanta Mientras no hurguen tus ritos

Penélope y Telégono casaron

PENÉLOPE Y TELÉGONO CASARON (SEGÚN NARRA UN RECIÉN MOSAICO HALLADO)   El mito/suelo de Penélope y de Ulises Acostumbra a ensuciarlo quien no asea Y, en vez de embellecerlo, afea, o sea. Acabo de fregarlo: no lo pises.   Anda esperando al de cabellos grises Que regrese del viaje, una odisea, Quien teje, quien desteje y quien desea

Si dices «valgo», en tu defensa salgo

SI DICES “VALGO”, EN TU DEFENSA SALGO    No pinta nada bien nuestro futuro. Carezco de científicas certezas, Mas parecen mis pálpitos cerezas; Con ellas me vacuno o eso procuro.      Presiento que el barbijo será un muro Distinto al berlinés; ¡cuántas perezas A derribarlo habrá!, porque sus piezas Nos servirán de contrafuerte

Cuando la salvación deviene mutua

CUANDO LA SALVACIÓN DEVIENE MUTUA DE IRIS ESTE SONETO NO SE OLVIDA   Quizá no me pediste que te echara Una mano jamás, pero socorro Escuché, se grabó y hasta hace corro En mi derredor. No, no estoy majara.   Puede que, tras oír auxilio, orara A Dios del cerval miedo. No lo borro, Porque real fue el pánico. ¡Qué engorro,

Quien infringe aquí la norma…

QUIEN INFRINGE AQUÍ LA NORMA DE SU ZAPATO HALLA LA HORMA   Pierde el tiempo quien enseña La verdad de las mentiras: ¿Con qué te quedas? ¿Qué tiras? ¿Por qué haces un guiño o seña Al mus, jugando en la Peña (“La Teba”)? Te consta que permitido No está. Que suene el pitido No te debe extrañar nada, Porque no es una nonada

Después de meditar veinte minutos

DESPUÉS DE MEDITAR VEINTE MINUTOS      Vi cómo regresaba ilusionado, Después de meditar veinte minutos, Quien ayer recogió jugosos frutos, Porque al silencio cerca tuvo, al lado.      Un montón reconozco que he mutado; Hoy veo en esos veinte no los brutos, Sino los apacibles; no los cutos, Sino los redivivos, que he indultado.

¿Qué por nada me perdía?

¿QUÉ POR NADA ME PERDÍA? HISTORIETAS DE TEBEOS   En el quiosco de la plaza Pío, que hoy es Padre Lasa, Aprendí qué era la guasa Y a reír, tándem que abraza Quien lee humor con cachaza. De cabo a rabo leía Las páginas que escogía Publicitar el quiosquero, Que fue el goce dominguero Que por nada me perdía.      Ángel

Detrás de aquel anaquel

DETRÁS DE AQUEL ANAQUEL   Aspiro a tratar con hombres Más sabios que mi vecino, Salvo que mi convecino Sea Platón. No te asombres Ni el suelo que piso alfombres, Querida ahijada Raquel; Yo sé que el diálogo aquel Sobre el alma hallaré donde Lea “Fedón” y se esconde Detrás de aquel anaquel .    Ángel Sáez García    [email protected]

Arteaga, maestro inolvidable

ARTEAGA, MAESTRO INOLVIDABLE      A quien escuchó atento tus lecciones Durante Sexto, Séptimo y Octavo De la extinta EGB, le arguye un clavo Que aquí no habrá milagro ni excepciones.      Hoy todo un abanico de emociones Que, sin querer queriendo, como al Chavo Del Ocho le nacían, sí, de cabo A rabo, se abre y viaja en

Criticona y peleona

CRITICONA Y PELEONA   No conozco una persona Que sea ciento por ciento Coherente. No te miento. Juzgué que una peleona Era tal y, además, mona, Pues sus armas ella usaba, Pero de ellas no abusaba, Para todo criticarlo Y, así, poder enmendarlo, Como ello necesitaba.      Ángel Sáez García    [email protected]

Al cierzo airear tu óbito le duele

AL CIERZO AIREAR TU ÓBITO LE DUELE      Ha muerto quien hacía arte, Arteaga. ¡Qué pocos con justeza valoraron! Estos, seguramente, se apenaron Cuando arribó la amarga, la que halaga.      No creo que su muerte satisfaga A cuantos en su coro gorjearon Ni a quienes muchas veces recordaron De una forma precisa o un tanto vaga.

No quiero hacer una gracia

NO QUIERO HACER UNA GRACIA   No quiero hacer una gracia. Pericles periclitado Fue, mas ¿lo fue su legado? Será una grande desgracia Que muera la democracia; Pero volverá con fuerza, Y, aunque luego esta se tuerza, A ostentar volverá el mando El pueblo, pero ¿hasta cuándo? Dependerá si se esfuerza Y de necio pasa a sabio, Al cepillarse

¿Cuánto vale un ser humano?

¿CUÁNTO VALE UN SER HUMANO?   ¿Cuánto vale un ser humano? Escrute qué pensamiento Le nace y qué sentimiento Cuando muera. Tendrá a mano, Si el finado era un hermano Por usted seleccionado, Ese ente que le ha salvado De estar depre en más de un caso, Irisando su fracaso, Y con su amistad le ha honrado; O alguien que nada le dice,

Te/me deja «Ángel» derretida

TE/ME DEJA “ÁNGEL” DERRETIDA   —No sé, Sol, si llegaremos A la tierra prometida Antes de la acometida De la parca, mas seremos Felices si nos queremos. —Tal vez, Luz, mi prometida, No exista esa prometida Tierra fuera de “Ángel”, libro Que, cuando lo lees/leo, vibro Y te/me deja derretida.      Ángel Sáez García

¿De Egomet falsa etopeya?

¿DE EGOMET FALSA ETOPEYA?   Es cortés, gentil y noble De corazón, diligente, Liberal e inteligente, Fuerte de ánimo, cual roble, De Hércules sosias o doble; En el amor no es ocioso; Nunca fue un varón odioso Quien es perito en finezas, Encantos y sutilezas Y no venable mafioso.      Ángel Sáez García    [email protected]

Quien se empeña su arte enseña

QUIEN SE EMPEÑA SU ARTE ENSEÑA   —Advertid que quien se empeña En hacer lo que le gusta, Aunque usen con él la fusta, Cuando ese ámbito domeña, Deviene (en) guía y lo enseña. —Al constatar que es un estro De esa materia o un maestro, Considera aquellos palos Que le dieron hoy regalos Que dan por dechado vuestro.     

Tuvo el suceso su vaya

TUVO EL SUCESO SU VAYA   Recuerdo que era verano, Porque ocurrió en una playa. Tuvo el suceso su vaya: Una nena con su mano Le tocó el pene a un fulano De su edad, que iba en porreta, Como ella, y esta gracieta Soltó a su madre: “Quiero una”. “Sé buena (oí), y tendrás una; Si no, una serie completa”.      Ángel Sáez

Yo no he sido tan guapo como entonces

YO NO HE SIDO TAN GUAPO COMO ENTONCES PREFERÍ LAS ANTÍPODAS AL TRULLO “Esto ocurrió en un tiempo y en un país en que muchos de nosotros estábamos enamorados de la vida. ¿Os acordáis?, ¿os lo han contado acaso? Estimábamos a nuestros políticos y confiábamos en ellos. Confiábamos también en los periódicos y en los periodistas,

Lo real asusta, espanta

LO REAL ASUSTA, ESPANTA   —La realidad asusta: En la piel de toro mustia Reina la omnímoda angustia Que amenaza con su fusta A quien lo que ve no gusta. —La realidad espanta Tanto que la gente canta, Porque prefiere hacer esto, Dilecto y selecto Ernesto, A lo opuesto: lo atraganta.      Ángel Sáez García    [email protected]

La muerte es la última pieza

LA MUERTE ES LA ÚLTIMA PIEZA   No hallaré jamás consuelo A la terrible certeza De que la muerte es la pieza Que acciona del alma el vuelo. Hoy ese axioma yo huelo; Y ese mosaico corono Con la tesela del mono Gramático que soy, sombra Que, al disiparse, se asombra De perder de todo el tono.      Ángel Sáez García    [email protected]

¡Cuánto el tal va a padecer!

¡CUÁNTO EL TAL VA A PADECER!   —Media entre aquello que dice Y lo que hace todo un mundo. —En cuanto aduces abundo. —Quien la mentira bendice A solas, sí, se maldice. —Coincido en el parecer. —Nada puedo agradecer A quien me cuenta patrañas. —Saco esto de mis entrañas: ¡Cuánto el tal va a padecer!      Ángel

¿Me matarán como a un perro?

¿ME MATARÁN COMO A UN PERRO?      Presiento que derribado Seré por arma de fuego Cuando me fugue, aunque luego Trascienda, de modo holgado, Que, cual can, fui asesinado, Como Rosa Luxemburgo, Que, si el polvo al hecho expurgo, Compruebo que una tragedia Sobre la misma me asedia, Pero no soy dramaturgo.      Ángel Sáez

El caso de don Hipólito

EL CASO DE DON HIPÓLITO      Ante todo, jamás digas Que no has de beber esa agua, Ni que un cura en su impar fragua No te fraguó, porque migas Le hizo tu madre, él barrigas. El caso de don Hipólito Lucena parece insólito, Mas Soler, en “Sacramento”, Nos ofrece el documento De que de Satán fue acólito.      Ángel

Mando a Daniel Ortega este soneto

MANDO A DANIEL ORTEGA ESTE SONETO ¿QUE UNA BALA TE ALCANCE EL COCO PIDES?   Mientras alerta tenga el intelecto, Un bolígrafo empuñe mi derecha Y mi boca indignada e insatisfecha Eche pestes, seré escritor dilecto   Para quien vive en vivo y en directo Qué fácil tú denigras su cosecha De mies y, cuando advierte (la cuenta hecha)

Mi clara parte alícuota de culpa

MI CLARA PARTE ALÍCUOTA DE CULPA Reconozco (sería, amén de un desgraciado, un desagradecido, si no lo hiciera, en todo momento y lugar, así, con o sin ambages) que mis siete años (desde los 12 a los 19) de formación humanística, magnífica, con los religiosos Camilos fueron cruciales, esenciales, para mi riqueza (sea la que sea esta)

Siempre que leo me pasa

SIEMPRE QUE LEO ME PASA   Ignoro por qué me pasa, Pero no que me acaece Y hablar/urdir de ello hoy me apetece. Siempre que leo en mi nasa Cae una idea que abrasa Si en un papel no la fijo. O la considero un hijo, Como he parido otros muchos Que llegaron a ser duchos, O devendrá crucifijo.      Ángel Sáez García    [email protected]

¿Qué quedó guardado en tomos?

¿QUÉ QUEDÓ GUARDADO EN TOMOS?   ¿Hoy las razones caducan A rauda velocidad? ¿Brota la perplejidad Por doquier? ¿También desnucan Los ignorantes que educan? ¿Hoy cabalgamos a lomos De agudos que nos ven romos? ¿Nos arroba la prestancia O lo que tiene importancia Y quedó encerrado en tomos?      Ángel Sáez García   

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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