Quien no salva a los otros no se salva
QUIEN NO SALVA A LOS OTROS NO SE SALVA, AUNQUE SU NOMBRE SEA SALVADOR Uno, este menda, verbigracia, a fin de ahorrar tiempo, o de no derrocharlo o dilapidarlo, un pecado, sin duda, pues considera que es oro puro, hubiera preferido saber lo poco que sabe de una sola vez, en un solo rato de eficacia inaudita, y no poco a poco, como así acaeció.