Nos sobran idiomas
Las distintas lenguas se han inventado para separarnos de nuestros semejantes y no para comunicarnos con ellos. El ejemplo más claro lo tenemos en Bélgica, donde todo el mundo sabe francés, al ser un idioma aprendido en la escuela. Pues bien: ningún turista conseguirá que un flamenco utilice esa lengua, propia de sus odiados paisanos