El presidente de los Estados Unidos, acusado de incitar a la "insurrección" por su papel en el asalto al Capitolio

La Cámara de Representantes de EEUU da luz verde al segundo ‘impeachment’ contra Trump

¿Qué consecuencias puede tener el segundo juicio político contra Donald Trump?

La Cámara de Representantes de EEUU da luz verde al segundo 'impeachment' contra Trump
Donald Trump (EEUU). PD

Es bastante probable que se quede en nada, pero el objetivo en acaba políticamente para siempre con Donald Trump, impidiendo que pueda volverse a presentar como candidato a la presidencia de EEUU.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos ha aprobado este 13 de enero de 2021 iniciar un proceso de juicio político (impeachment) contra el presidente, Donald Trump, acusado de «incitación a la insurrección» por su rol en el asalto al Capitolio que llevaron a cabo sus partidarios, pese a que resta una semana para la investidura de su sucesor.

La votación se ha saldado con 232 votos a favor y 197 en contra, cuando el límite para aprobar el juicio político se ubicaba en 217. Al voto favorable de los demócratas de la Cámara de Representantes, mayoría en la Cámara Baja estadounidense, se han unido una decena de legisladores republicanos, entre los que destacan John Katko, Liz Cheney o Jamie Herrera.

Aunque el número de republicanos que finalmente se ha decidido por apoyar el impeachment no ha estado claro hasta la votación, el apoyo de estos legisladores subraya su descontento por el incidente del Capitolio, que tuvo lugar la semana pasada, durante la certificación de la victoria de Joe Biden en el Congreso.

Al inicio del debate, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha señalado que Trump es un «peligro claro y presente» para Estados Unidos, subrayando que «el presidente incitó está insurrección, esta rebelión armada contra nuestro país», según ha informado la cadena de televisión CNN.

Además, ha agregado que el magnate neoyorquino ha mentido «repetidamente» sobre el resultado de las elecciones presidenciales, celebradas en noviembre, y ha puesto en duda la democracia. De forma paralela, ha tildado a las personas que irrumpieron en el Capitolio de «terroristas domésticos» y ha hecho hincapié en que Trump «los envió» al edificio. «No son patriotas», ha remachado, marcando distancia con el adjetivo con el que el mandatario les ha definido.

«El presidente debe someterse a un impeachment», ha zanjado.

El texto presentado sostiene que Trump repitió afirmaciones falsas sobre su supuesta victoria en las elecciones presidenciales del 3 de noviembre y arengó a sus seguidores en un discurso retransmitido el propio 6 de enero. Los plazos impiden destituir a Trump antes del 20 de enero, fecha en la que Biden tomará posesión como presidente de Estados Unidos, pero sí permitirían inhabilitarle para ejercer cargos públicos y presentarse a la reelección en 2024.

Trump se convertirá con este proceso en el primer presidente de Estados Unidos en ser sometido a dos procesos de destitución después de que en febrero de 2020 fuera absuelto tras ser acusado de abuso del poder presidencial y obstrucción al Congreso por presionar a dirigentes de Ucrania para que investigaran a Biden y a su hijo Hunter por sus actividades empresariales.

Qué dice la acusación

La resolución aprobada este miércoles contiene un único artículo de impeachment contra Trump, que lo acusa de incitar a la insurrección contra el gobierno.

Estos son los puntos claves que plantea la acusación:

  • El presidente Trump repitió falsamente que los resultados de las elecciones presidenciales fueron fraudulentos y que no deberían ser aceptados por el pueblo estadounidense ni certificados por las autoridades estatales o federales.
  • El presidente Trump reiteró las falsas alegaciones ante una multitud cerca de la Casa Blanca e, intencionadamente, hizo declaraciones a la muchedumbre que fomentaron, y previsiblemente resultaron en, acciones ilegales en el Capitolio.
  • Miembros de la multitud, incitados por el presidente Trump, irrumpieron ilegalmente y cometieron actos vandálicos en el Capitolio, se involucraron en otros actos violentos, destructivos y sediciosos, incluida la muerte de un agente de las fuerzas de seguridad.
  • La conducta del presidente Trump siguió a sus previos esfuerzos por subvertir y obstruir la certificación de la elección presidencial.
  • El presidente Trump puso en grave peligro la seguridad de Estados Unidos y sus instituciones de gobierno, amenazó la integridad del sistema democrático, interfirió con el traspaso pacífico del poder y puso en peligro a una rama de gobierno equivalente.
  • Concluyen que, por tanto, Trump se merece ser juzgado políticamente, retirado del cargo y descalificado para ostentar cualquier cargo público en el futuro.

Cómo se llegó a este punto

El pasado 6 de enero, un grupo de seguidores del presidente Trump irrumpió en el Capitolio mientras los legisladores estaban en pleno proceso de certificación de los votos del Colegio Electoral que confirmaron la victoria electoral de Joe Biden.

La sesión conjunta tuvo que suspenderse durante las horas que se prolongó el asedio. Una vez se recuperó la calma, la sesión se reanudó y los legisladores certificaron el resultado de las elecciones en la madrugada.

Durante el debate de este miércoles sobre la resolución de impeachment, sus defensores insistieron en que los seguidores del presidente, a los que calificaron de «insurgentes» o «terroristas nacionales», tenían la intención de impedir la confirmación de Biden y «dar un golpe a la democracia».

En su opinión, Trump jugó un papel esencial en la revuelta por haberles dicho a sus partidarios que lucharan «como demonios» ya que se iban a quedar sin país.
«Las palabras importan. La rendición de cuentas importa. El objetivo de los seguidores del presidente era poner fin a nuestra democracia», señaló Pelosi en el hemiciclo.

Los detractores del juicio político subrayaron otro fragmento del discurso de Trump, en el que le dijo a la multitud que marchara hacia el Capitolio «pacífica y patrióticamente».

Además, denunciaron que existe un doble rasero y que no se condenan de la misma manera «discursos vehementes» pronunciados por políticos demócratas, por ejemplo en el marco de las protestas contra la brutalidad policial.

«Si sometiéramos a impeachment a todo político que da un discurso apasionado, no quedaríamos ninguno», exclamó Tom McClintock, congresista republicano por California. «Todo movimiento tiene sus lunáticos», agregó.

Diferencias con el primer impeachment

A finales de 2019, la Cámara de Representantes acusó a Trump de «abuso de poder y obstrucción al Congreso».

El caso giró en torno a una llamada telefónica entre el presidente estadounidense y su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, en la que, según la acusación, Trump intentó conseguir información perjudicial sobre Hunter Biden, hijo del que entonces era únicamente un posible rival electoral y ahora es presidente electo.

Los artículos de acusación fueron aprobados por la Cámara Baja, pero en el subsecuente juicio en el Senado, celebrado en febrero de 2020, Trump quedó absuelto, con solo un voto republicano a favor de la condena, el del senador por Utah Mitt Romney.

A diferencia de aquella ocasión, este miércoles sí hubo congresistas republicanos que votaron a favor del impeachment.

Otra gran diferencia es que el proceso de este año se ha realizado por la vía rápida, sin que haya habido comités, audiencias o declaraciones de testigos.

«Los congresistas son los testigos y el Capitolio la escena del crimen», dicen quienes defienden la decisión de acelerar el proceso.

 

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