VA DE UNA FLAUTA ARRUMBADA
Arrumbada en el armario
Del cuartucho de un pelanas,
Con de dar la nota ganas,
Se queja de su mal fario
Una flauta a Apolo y Mario,
Dios de la lira y su dueño,
Un tándem poco halagüeño,
Pues ninguno de ambos viene
De tocarla ni entretiene
Fin poniendo a su mal sueño.
Ángel Sáez García
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