El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Te felicito por urdir verdades

TE FELICITO POR URDIR VERDADES

Dilecta Pilar:

Celebro que así sea.

Casi copias (igual ese era tu propósito) a Baltasar Gracián (a quien no hay que saltar ni mucho, ni poco, ni nada —de nada— y sí soltar alguna gracia para poderlo asaltar luego sin llegar a robarle, como no sea una carcajada o una hilera o ristra de risas o sonrisas; te ruego, encarecidamente, que no tomes este comentario en serio, pues, si lo analizas, si lo psicoanalizas, te puedes dar de bruces con una broma de mal gusto): “Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y aun lo malo, si poco, no tan malo”.

Pues ya sabes lo que toca. Que no todos tenemos la suerte de ser dignos merecedores de recibir el don o la gracia divina de, verbigracia, poder disponer de un grupo de ángeles que nos hagan las labores o tareas que han quedado pendientes de llevar a cabo, como cuenta la leyenda o dice la tradición, que una agrupación de los susodichos le araba los campos a San Isidro Labrador. A mí me toca escribir hoy sobre ese adagio tan hispano que dice “hecha la ley, hecha la trampa”.

Como me ha extrañado, por eso usaba el adverbio “casi” arriba. No sé si te has dado cuenta del hecho, pero intercambiaste, sin querer (barrunto), los adjetivos breve y bueno. Me consta que sabes que en el “Oráculo manual y arte de prudencia” (1647) el belmontino lo escribió como antes lo citaba servidor, tu amigo Otramotro.

Abundo contigo en que Gracián dice una verdad como un templo con y en su dicho.

Yo no he visto (el día del Ángel, en Tudela, durante la mañana del Domingo de Pascua o Resurrección, es un niño o niña quien interpreta dicho papel con ocasión de la “Bajada del Ángel”) aún a ninguno, pero no niego que los haya. Son muchas las personas que hablan de ello. Asimismo, ignoro si a cada uno de los niños (ellas y ellos) que en el mundo han sido y son (no sé si ocurrirá lo mismo con los que serán) se le asignó su propio ángel de la guarda, pero (permíteme una zumba más, solo esta; ríete de mi incredulidad, ignorancia o escepticismo), tengo para mí que un gran desastre o desmán sucedió, porque me consta que una legión de niñas y niños se quedaron sin el suyo en el incompleto reparto.

He leído esta tarde en tu bitácora (no he podido hacerlo en la librería/papelería “El Cole” esta mañana) tu artículo del Heraldo: “La primera Eva”. Me ha gustado mucho. No sé si tienes ángel de la guarda (tienes, al menos, un amigo que se llama así, yo); de lo que no me cabe la menor duda es de que tienes alma guerrera y eres autora reivindicativa. Y haces bien, más que bien, al ejercer de tal, única manera de serlo. Me ha llamado la atención y me he reído al leer la expresión infrecuente hoy (al menos, para mí) en el lenguaje hablado o escrito de “ni por el forro”. Así que me sumo al pelotón de los ignorantes de cuanto cuentas sobre la realidad africana. En cuanto a lo que refieres sobre esa zona oscura allí, lo propio ocurría hace décadas (tres, cuatro o cinco) aquí, en España: los más allegados o cercanos (el grueso de ellos, deudos) a las víctimas eran los pederastas y violadores de mujeres y menores de edad. Muchos casos de esa realidad pasada se están conociendo ahora (no sé si has leído en El País el caso de Manuel Vilas) y los casos actuales hay que denunciarlos allí donde estos se produzcan u ocurran. Así que digo amén a la tesis que sostienes en tu texto. Ergo, te felicito por decir las verdades del barquero (en esta oportunidad, de la barquera).

Ídem. Buen “finde”.

Otro (de tu amigo Otramotro).

Ángel Sáez García
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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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