El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

¿Puede haber Navidad con vanidad?

¿PUEDE HABER NAVIDAD CON VANIDAD?

Dilecta Pilar:

Esta tarde he ido a hacer la compra semanal al supermercado y he venido al C. C. “Lourdes” un rato más tarde.

Tu columna me ha parecido didáctica, educativa. No sé si tu “cagonet” tiene que ver con el “caganer” Puigdemont (supongo que te refieres a su vicario, Torra), sobre el que escribí otrora, aquel sábado de noviembre que nos juntamos en Zaragoza y te di una copia de la décima que aquella misma tarde, en el Hotel NH urdí. El belén y los belenes me parecen bien, si quienes los montan (la locución “armar el belén” o “montar el belén”, en castellano, ya sabes lo que significa) o ayudan a montarlos tienen el corazón limpio y echan una mano al que lo necesita. Si no, ¿para qué valen los belenes? ¿Y sus figuras, para qué, para figurar? ¿De qué sirve la Navidad si seguimos sin cepillarnos la vanidad? Todos los días del año tienen que ser Navidad.

A los jóvenes actuales lo que les pasa (hago un resumen, seguramente injusto, por generalizar) es que no hablan con los amigos que tienen al lado y que andan desorientados, porque han convertido la herramienta de trabajo en un juguete. Un juguete es para jugar y un útil, el que sea, para trabajar, para sacarle el máximo provecho o el apetecido. No todos los padres actuales son ni se comportan como Jaron Lanier, que solo permite usar Internet a sus hijos unas horas, porque conoce el percal y el completo muestrario de los perjuicios que la herramienta puede acarrear.

Como la biblioteca pública de Tudela (me enteré a última hora del viernes) abría hoy hasta (el Centro Cívico “Lourdes” permanece cerrado hasta el día 26) mediodía, me he acercado y he aprovechado la ocasión para ver si contestaba algún correo (si alguien, verbigracia, tú, me había escrito) y a pasar a limpio la décima que urdí anoche. “Al contrario deje/o a salvo” (te la mando abajo para tu solaz).

Celebro que te sigan gustando los belenes y las Navidades.

Ciertamente, los niños y adolescentes, expertos imitadores, copian muchas de las actitudes y expresiones que ven y oyen, un día sí y otro también, en sus padres, pero muchos (un tercio o incluso más) de esos padres actuales son unos legos o peces (o casi) en las nuevas herramientas o tecnologías. Como te consta, entre quienes conforman el grupo o legión de los malos progenitores (y es que, como los seres humanos somos sota, caballo y rey, solemos actuar como unos perfectos maniqueos), hay buenos y hasta muy buenos; y, entre el grupo o la legión de los buenos, cabe hallar malos y hasta muy malos educadores y/o monitores.

Avisado quedo de tus vacaciones.

El 26 podré contarte algo. Igual, que he sido agraciado con el Gordo. ¡Qué iluso!

Otro (de tu amigo Otramotro).

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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